Veinte sacerdotes de Ibiza asesinados por los rojos en 1936 serán beatificados

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Articulo original : https://www.medias-presse.info/vingt-pretres-dibiza-tues-par-les-rouges-en-1936-seront-beatifies/245050

por Joaquim De Alburquerque — 19 de junio de 2026 – Traducido por Elisa Hernández

Persecuciones religiosas organizadas por los socialcomunistas en España en 1936

Hace 90 años comenzó la Guerra Civil Española, precedida por seis meses de «terror rojo», lo que obligó a la intervención del ejército. Veinte sacerdotes de Ibiza asesinados durante la Guerra Civil serán beatificados. León XIV autorizó el miércoles la promulgación de varios decretos relativos a las causas de canonización y beatificación, entre los que se encuentra el reconocimiento del martirio del Siervo de Dios Juan Torres Torres y de diecinueve compañeros, sacerdotes diocesanos asesinados por odio a la fe en Ibiza en 1936.

Veinte sacerdotes martirizados por la persecución religiosa sociocomunista

El decreto reconoce oficialmente que estos sacerdotes fueron asesinados in odium fidei entre agosto y septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil española. Mediante este reconocimiento, la Iglesia declara que murieron precisamente por su condición de sacerdotes y por su fidelidad a la fe católica.

La futura beatificación de estos veinte mártires se suma a las numerosas causas de víctimas de la persecución religiosa socialcomunista en España reconocidas por la Iglesia en las últimas décadas, un recuerdo que perdura noventa años después de aquellos acontecimientos.

Estos veinte sacerdotes diocesanos fueron asesinados entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936 en el territorio de la diócesis de Ibiza, en el contexto de las persecuciones religiosas que se desataron en España durante la Guerra Civil. El reconocimiento de su martirio allana el camino para su beatificación.

La diócesis de Ibiza conmemora a estos sacerdotes cada 13 de septiembre, reconociéndolos como símbolos de fidelidad a Cristo. El proceso de beatificación se inició el 23 de noviembre de 2008.

Los veinte mártires, con edades comprendidas entre los 24 años del párroco de Pilar de la Mola y los 73 del sacerdote de Benimussa, serán beatificados el próximo otoño en la catedral de Ibiza. Será la primera vez que se celebre una beatificación en las Islas Baleares, explicó monseñor Ribas, quien precisó que “todas las beatificaciones anteriores tuvieron lugar en Roma”. La ceremonia estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. El obispo también destacó que este proceso ha requerido un trabajo minucioso, llevado a cabo con el mayor esmero. Este trabajo ha demostrado que los veinte sacerdotes murieron únicamente por su fe. “Si hubieran renunciado a ella”, añadió, “no habrían muerto. Pero se mantuvieron firmes frente al sufrimiento y a la persecución”. A este respecto, monseñor Ribas citó el ejemplo del párroco de Sant Mateu, José Tur, asesinado a los 27 años: “Se le ordenó que abandonara la parroquia. Se quedó porque tenía que celebrar un bautismo. Lo escondieron en una casa, pero no quería poner a nadie en peligro. Se entregó y lo mataron”.

¡Viva Cristo Rey!

El relato del asesinato de Joan Torres Torres, sacerdote en Formentera, es especialmente estremecedor. Fue ordenado sacerdote el 6 de junio de 1936 en la catedral de Ibiza.

Apenas dos meses después de su ordenación, fue asesinado en La Savina y su cuerpo arrojado al mar. El párroco de Sant Francesc, por su parte, fue trasladado a Ibiza y asesinado en Sa Carrosa: “Le ordenaron que abjurara de su fe, que renegara de Dios, que blasfemara. Gritó “¡Viva Cristo Rey!” y lo mataron.”

El primer sacerdote asesinado en Ibiza en aquella época fue el párroco de Sant Carles. “La columna del Bayo”, recuerda monseñor Ribas, “desembarcó en Pou des Lleó. Asesinaron al párroco y a su padre. Al día siguiente, asesinaron a su hermano en Santa Eulària, simplemente por ser su hermano. Los restos mortales de los tres descansan en la iglesia de Puig de Missa, en Sant Carles, capital del Sagrado Corazón de Jesús”.

Los sacerdotes supervivientes fueron asesinados en el castillo de Ibiza el 13 de septiembre de 1936. No fueron los únicos miembros de la Iglesia de la isla de Ibiza que perecieron durante la Guerra Civil. Monseñor Ribas también mencionó el asesinato de otro capellán en Barcelona y el de otro en Menorca, donde era secretario del obispo Torres. En este último caso, “le preguntaron si había algún capellán entre ellos; él respondió que sí, y lo asesinaron”. La causa de su beatificación se abrirá en Menorca.

Monseñor Ribas explicó asimismo que también se está estudiando la beatificación de otros once laicos. A ellos se sumará un grupo de jóvenes de Acción Católica de la parroquia de Sant Jordi, que corrieron la misma suerte.

Estos son los nombres de los futuros beatos: Joan Torres Torres, Antoni Tur Costa, Antoni Roig Guasch, Josep Tur Bennassar, Miquel Planells Tur, Josep Ramón Escandell, Joaquim Cirer Sala, Josep Riera Bonet, Antoni Cardona Vingut, Josep Torres Torres, Marià Roig Marí, Josep Ferrer Guasch, Antoni Marí Torres, Ignasi Serra Riera, Antoni Ramón Orvay, Marià Escandell Roig, Miquel Riera Bonet, Andreu Tur Tur, Josep Tur Ferrer y Josep Serra Ribas.

Las celebraciones de la beatificación, por su parte, comenzarán en las parroquias de las Islas Pitiusas, donde se anunciará la noticia el próximo domingo. Según el obispo, las campanas de todas las parroquias repicarán en acción de gracias el día 24, festividad de San Juan. Antes del 4 de julio, está prevista una misa de acción de gracias en cada parroquia.

La diócesis también pondrá en marcha una campaña de recaudación pública con el fin de recaudar 14 000 € para un retablo adornado con los retratos de los 20 mártires y del obispo Salvio, martirizado en Lleida pero vinculado a Ibiza, isla que había abandonado un año antes de su asesinato. Este retablo se desvelará durante la ceremonia de beatificación.

La mitad del clero de Ibiza y Formentera

Los veinte sacerdotes asesinados representaban aproximadamente la mitad del clero de Ibiza y Formentera en aquella época. Su muerte se inscribe en un contexto de creciente hostilidad hacia la Iglesia, que ya había comenzado años antes del estallido de la Guerra Civil.

La situación se deterioró tanto que la diócesis suspendió las procesiones por motivos de seguridad. En 1934, la parroquia de San Carlos fue profanada, y posteriormente se registraron ataques contra iglesias y edificios religiosos.

La persecución desencadenada durante el verano de 1936 no se limitó a ataques aislados. Su objetivo era erradicar la presencia pública de la Iglesia en las islas. Entre otras medidas, se eliminaron las referencias religiosas de la vida pública, en particular el prefijo “San” en algunos topónimos.

Una de las mayores persecuciones religiosas del siglo XX

Durante las persecuciones religiosas que tuvieron lugar principalmente entre 1936 y 1939, miles de sacerdotes, religiosos y laicos fueron asesinados por motivos directamente relacionados con su fe católica. En numerosas regiones del país, iglesias, conventos, escuelas y edificios religiosos fueron saqueados, incendiados o destruidos.

La Iglesia ha seguido reconociendo a muchas de estas víctimas como mártires, subrayando que su muerte no fue una consecuencia accidental de un conflicto político, sino el resultado de una persecución dirigida específicamente contra la fe y sus representantes.


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