Artículo original : https://www.medias-presse.info/adsum-homelie-prononcee-a-loccasion-de-la-messe-votive-pour-les-vocations-par-mgr-carlo-maria-vigano-archeveque/245747/
por Fabien Laurent — 24 de junio de 2026 – Traducido por Elisa Hernández

Adsum – Misa votiva ad vocationes ecclesiasticas servandas.
Tunc dixi: Ecce, venio. In capite libri scriptum est de me: Ut faciam, Deus, voluntatem tuam.
Entonces dije: « Aquí estoy». Porque está escrito acerca de mí en el rollo del libro: «Para hacer, oh Dios, tu voluntad». [Heb 10, 7]
Queridos hermanos,
En esta capilla dedicada a san Antonio de Padua, celebramos hoy una misa votiva ad vocationes ecclesiasticas servandas, por la preservación de las vocaciones eclesiásticas. En términos más generales, recemos y ofrezcamos el Santo Sacrificio para que la Divina Majestad se digne conceder numerosos obreros a su cosecha, y para que, una vez llamados a trabajar en la viña, permanezcan fieles a su ministerio.
Excita, Domine, in Ecclesia tua spiritum pietatis et fortitudinis: qui dignos altaribus tuis ministros, et verbi tui strenuos assertores efficiat. Despierta, oh Señor, en tu Iglesia el espíritu de piedad y de fortaleza, para que haga dignos a los ministros de tus altares y ardientes defensores de tu palabra.
La colecta de la Misa evoca la necesidad de dos de los dones del Espíritu Santo: la piedad y la fortaleza.
Y son precisamente la piedad y la fortaleza las que hoy faltan a los sacerdotes y clérigos: no saben adorar, no saben orar, no saben resistir ni luchar por el bonum certamen ni dar la vida por su Señor.
Los «ministros de la Redención» —como llama a los sacerdotes la oración después de la Comunión— ya no saben immensæ tuæ caritati pura mente servire, servir con alma pura al inmenso amor de Dios, pues su alma se ve cegada con demasiada frecuencia por el apego al mundo, a la carne y al diablo. Por otra parte, ¿por qué afrontar las dificultades y los sacrificios del estado clerical, si todo el mundo se salva independientemente de la religión que practique, incluso en virtud de su pertenencia a una religión falsa? ¿Por qué negarse a uno mismo para seguir a Cristo, si las prostituciones y las idolatrías —por retomar la expresión de las Escrituras— son caras diferentes del mismo poliedro ecuménico e irénico concebido por las mentes corruptas de la Iglesia conciliar-sinodal?
Incluso los buenos sacerdotes, en estos tiempos difíciles, se sienten abandonados, frustrados y tentados a quitarse la sotana, mientras que su obispo y sus hermanos en el sacerdocio son los primeros en ridiculizar su fidelidad, en tratarlos como parias, en aislarlos y en condenarlos al ostracismo si se atreven tan solo a comportarse como sacerdotes.
Algunos de ellos, a pesar de mil dificultades, han logrado mantenerse fieles: es para ellos para quienes existe la Fundación Exsurge Domine.
Los miembros de la Fraternidad Familia Christi, así como otros sacerdotes y religiosos que han podido conocer la «misericordia» del jesuita [Bergoglio] y del agustino [Prevost], han encontrado refugio, un puerto donde recalar, un Pastor que los guía, los anima, los amonesta, los fortalece, y de hermanos que comparten con ellos no solo la fidelidad al Evangelio, sino también la feroz persecución de los superiores y la decisión de oponerse a órdenes injustas.
Compañeros sacerdotes que han conocido la desolación del abandono, el cinismo y la cobardía de sus hermanos en el sacerdocio, pero también la acogida generosa de los fieles.
Por esta razón, hoy no solo imploramos santas vocaciones, sino que rezamos para que el Maestro de la Viña preserve a quienes siguen respondiendo Adsum, siguiendo el ejemplo del Maestro divino, incluso y sobre todo cuando se acerca el momento de subir a la Cruz, de extender los brazos para ser clavados en ella, de sentir el corazón traspasado por la lanza afilada de un cortesano celoso.
Si quis vult venire post me, abneget semetipsum, et tollat crucem suam quotidie, et sequatur me (Lc 9, 23). Abneget semetipsum: privarse de sí mismo. Porque la vocación es una llamada a reinar desde un trono de infamia, ceñido con una corona de espinas, vistiendo el manto escarlata de los locos. Es una llamada no solo a personificar al Sacerdote eterno, sino también a asimilarse a la Víctima divina, a convertirse en un altar desnudo para el sacrificio.
Y vosotros, queridos hermanos, en el cuerpo eclesial tenéis la tarea de orar por vuestros sacerdotes, implorando al Espíritu Consolador que vele, proteja y anime con santo celo a aquellos a quienes Él ha elegido como tesoreros de la Gracia de Dios.
Por lo tanto, ofreced hoy vuestra Comunión por esta intención, recordando que sin sacerdotes no habría Misa, y sin Misa no habría Santísimo Sacramento, al que mañana —Solemnidad del Corpus Christi— honraremos con renovado fervor en la capilla en honor de san Luis de Gonzaga, que yo bendeciré. Y así sea.
+ Carlo Maria Viganò, arzobispo
3 de junio de MMXXVI, Feria Quarta infra Hebd. I post Octavam Pentecostes
© Traducción al francés de F. de Villasmundo para MPI, revisada y corregida por Mons. Viganò

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