Falta de información clara y arrepentimiento: las mujeres que han abortado hablan con diputados y senadores

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Artículo original : https://eclj.org/abortion/french-institutions/leclj-aupres-des-senateurs-et-deputes-?lng=en

Por Nicolas Bauer – 29 de febrero de 2024 – Traducido por Elisa Hernández

Esta semana, el ECLJ acompaña a una delegación de mujeres que han abortado para reunirse con diputados y senadores y presentar las demandas que con demasiada frecuencia son ignoradas por el lobby abortista: la necesidad de una información más completa y un apoyo más fuerte para estas mujeres en una situación de intenso estrés debido a su embarazo imprevisto.

El plan del Gobierno para incorporar el aborto a la Constitución es una reelaboración de las propuestas realizadas por diputados de izquierdas (PS, EELV y LFI) en 2022. Estos diputados habían propuesto insertar un «derecho al aborto» en la Constitución. El Senado, de mayoría de derechas, se opuso a la propuesta. El Senado votó entonces a favor de una redacción diferente, «libertad de aborto». Finalmente, el Gobierno aprobó la siguiente redacción a finales de 2023: «La ley determina las condiciones en las que se ejerce la libertad garantizada a la mujer de recurrir al aborto».

La adición de dicho artículo a la Constitución ya había sido aprobada por la Asamblea Nacional en enero de 2024. El Senado lo debatirá y votará el 28 de febrero de 2024. Si el Senado vota a favor del artículo en los mismos términos, la Asamblea Nacional y el Senado se reunirán en «Congreso» en Versalles. Se necesitará entonces una mayoría de tres quintos de los votos emitidos para que este artículo se añada a la Constitución. No se ha anunciado la fecha del Congreso.

Ningún partido político o diputado ha abordado de frente las tres cuestiones siguientes

  • los niños por nacer;
  • las causas y circunstancias sociales del aborto;
  • las consecuencias del aborto para las propias mujeres.

Nuestra iniciativa de los días 27 a 29 de febrero 2024 en París pretende poner de relieve estos aspectos del aborto.

El Centro Europeo para la Ley y la Justicia (ECLJ) es una organización no gubernamental (ONG) especializada en derechos humanos. Diariamente recibimos numerosos testimonios sobre los temas en los que trabajamos. Nos conmueven especialmente los testimonios recibidos sobre la interrupción voluntaria del embarazo (aborto). Plantean dos cuestiones a las que la política pública sobre el aborto no da respuesta actualmente:

  • algunas mujeres dicen que abortaron bajo una gran presión, sobre todo del padre del niño, y que la sociedad no las protege de esta presión, o incluso la exacerba.
  • Otras mujeres se sintieron libres para abortar, pero después se dieron cuenta de que la sociedad les había mentido sobre el aborto, que no vivieron como una simple operación médica.

Las políticas públicas deberían remediar estos dos puntos ciegos enfrentándose a la realidad concreta del aborto.

El ECLJ ha reunido a doce mujeres para que testifiquen ante senadores y diputados sobre los abortos que han experimentado, los días 27, 28 y 29 de febrero de 2024. Estos testimonios irán seguidos de un debate con los diputados para explorar propuestas concretas que ayuden a las mujeres que así lo deseen a evitar el aborto. Ya se han programado doce reuniones, en la Asamblea Nacional o en el Senado, con una veintena de senadores y diputados pertenecientes a varios grupos políticos (cinco grupos diferentes en la Asamblea y tres en el Senado). Actualmente se están debatiendo otras reuniones.

En lugar de ser consagrado como una «libertad», el aborto debe ser objeto de políticas de prevención. Las propuestas que figuran a continuación se presentarán o debatirán en reuniones con parlamentarios.

  • Ampliar el contenido de la educación sexual en secundaria y preparatoria

La educación sexual oficial tiene como objetivo prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS), los embarazos adolescentes no deseados y la violencia sexual. A estos objetivos de prevención podría añadirse un objetivo complementario de prevención del aborto. A los alumnos se les deben presentar alternativas al aborto.

Además, cuando se hable del aborto en las clases de educación sexual, deberían tratarse una serie de temas, en particular la vida del feto y las consecuencias del aborto para las propias mujeres. Si estos temas pueden debatirse, el debate debería ser al menos «abierto» durante las clases de educación sexual.

Entre las asociaciones autorizadas para impartir educación sexual figuran asociaciones que hacen campaña a favor del aborto, como Planificación Familiar. Por ejemplo, a finales de 2023, cuando dos diputadas hablaron de su experiencia con el aborto, el presidente de Planificación Familiar respondió que «para Planificación Familiar, el aborto no es un problema», sino «una solución». El sistema educativo francés debería buscar otros interlocutores más neutrales.

  • Estudiar la vida intrauterina en la clase de Ciencias de la Vida y de la Tierra

En el plan de estudios de biología del sistema educativo francés, la vida humana antes del nacimiento es tabú. Sólo se aborda desde el ángulo de la reproducción, siendo la idea principal controlar esta reproducción. Sin embargo, los alumnos también deberían ser capaces de reflexionar sobre el desarrollo del niño desde el momento de la concepción.

A una de las mujeres que participaron en nuestra misión, profesora de Ciencias de la Vida y de la Tierra en secundaria, le rescindieron el contrato por la única razón de que había dado una clase sobre este tema. Aunque esta profesora no había planteado la cuestión del aborto, el Ministerio de Educación estaba de acuerdo con algunos padres en que mostrar imágenes de niños en el útero ponía implícitamente en tela de juicio el aborto y, por tanto, no estaba permitido para una profesora de biología.

  • Actuar sobre la cobertura del embarazo por la Seguridad Social

El aborto es reembolsado íntegramente por la Seguridad Social francesa. Desde 2016, las ecografías y exámenes necesarios para abortar también se reembolsan al 100 %. Sin embargo, si el embarazo continúa, la Seguridad Social paga el 70% del coste de las dos primeras ecografías. Interrumpir un embarazo se reembolsa mejor que continuarlo: en lugar de prevenir el aborto, esta política lo fomenta.

  • Restablecer el delito de incitación al aborto introducido por Simone Veil

Muchas mujeres dicen haberse sentido obligadas a abortar por presiones del padre del niño, de su familia o de su propia familia. Sin embargo, la ley ya no las protege, puesto que el delito de incitación al aborto fue abolido en 2001. De 1975 a 2001, la ley Veil prohibía la incitación al aborto. Simone Veil había dicho querer «prohibir la incitación al aborto por cualquier medio, porque tal incitación es inadmisible».

Desde 1993, los sucesivos gobiernos han introducido y luego ampliado un delito con el objetivo contrario: el delito de obstrucción al aborto. Así, mientras que está prohibido intentar impedir que una mujer aborte (delito de obstrucción al aborto), está permitido intentar impedir que una mujer continúe con su embarazo (el delito de incitación al aborto ha sido derogado). La reinstauración del delito de incitación al aborto pondría remedio a esta discrepancia.

  • Desarrollar y difundir alternativas al aborto

En caso de embarazo imprevisto, el aborto se presenta como algo evidente en las páginas web del gobierno o por parte de la profesión médica. A las mujeres que solicitan un aborto se les niega incluso información sobre su embarazo, como ecografías o escuchar los latidos del corazón del niño. Esta información sólo se muestra a las mujeres que desean continuar con su embarazo.

Sin embargo, a toda mujer que se enfrenta a un embarazo inesperado se le deberían ofrecer alternativas al aborto, dándole información sobre lo que existe. Por un lado, la solicitud de un aborto a veces está condicionada por problemas sociales que la sociedad puede abordar: necesidad de alojamiento, precariedad, violencia, dificultades para seguir estudiando o mantener un empleo. Cuando se encuentran soluciones, el aborto puede dejar de solicitarse. En cambio, dar a luz bajo X (parto anónimo) con vistas a la adopción debería ser una posibilidad. No es así, y por ello cada año se producen entre 600 y 700 nacimientos bajo X (partos anónimos), frente a 230.000 abortos.

Las reuniones con los parlamentarios serán también una oportunidad para recordar algunas verdades sobre el aborto, por ejemplo:

  • El aborto se sufre más que se elige

La sociología de las mujeres que abortan demuestra el determinismo social del aborto: cuanto más pobre y aislada es una mujer, mayor es su riesgo de abortar. Según la DREES, las mujeres solteras tienen un 37% más de probabilidades de abortar que las mujeres en pareja [[1]]. En cuanto a las mujeres del 10% más pobre, su riesgo de abortar es un 40% mayor que el del 10% de mujeres más ricas, para el mismo grupo de edad y estado civil. La situación es similar en Inglaterra, donde las mujeres que viven en las zonas más pobres tienen el doble de probabilidades de abortar que las que viven en barrios más ricos. Este determinismo social del aborto se ve confirmado por una encuesta del IFOP, según la cual la mitad de las francesas cree que «la situación material» es «la principal influencia que empuja a una mujer a abortar [[2]]».

Por tanto, el aborto no es una auténtica libertad para las mujeres; sobre todo, da a los hombres la «libertad» de no asumir sus responsabilidades. Así pues, la causa principal del aborto no es tanto el embarazo en sí, sino el contexto en el que se produce. La misma mujer en circunstancias más favorables no habría abortado. Son esas circunstancias, esos condicionantes sociales, relacionales o económicos los que determinan la decisión de abortar. La sociedad comparte parte de la responsabilidad por la existencia de estas limitaciones que empujan a las mujeres a abortar.

  • El aborto es traumático

El aborto pone fin a una vida humana. Este acto suele causar traumas psicológicos, pero también dolor físico, sobre todo cuando se realiza con medicamentos. Según la encuesta realizada por IFOP en 2020, el 92% de las mujeres afirma que el aborto deja huellas con las que es difícil vivir, con un 96% de mujeres en el grupo de edad de 25 a 34 años [[3]]. El 42% de las mujeres que abortaron antes de los 25 años sufren depresión. La tasa de suicidios es 6,5 veces mayor entre las mujeres que han abortado que entre las que han dado a luz [[4]]. La mitad de las mujeres menores de edad que han abortado sufren ideas suicidas. Las mujeres que han abortado también tienen tres veces más probabilidades de sufrir violencia física, psíquica o sexual que las mujeres que han llevado a término su embarazo. El aborto también afecta a los hombres: el 40% de ellos sufre graves trastornos psicológicos como consecuencia del mismo. Y el 22% de las parejas se separan tras un aborto [[5]].

La práctica del aborto también es difícil para el personal médico, como demuestra el recurso a la cláusula de conciencia.

  • El doble de abortos en Francia que en los países vecinos

En Francia, el recurso al aborto es uno de los más elevados de Europa. En 2022, se produjeron 234.300 abortos, lo que supone un aumento del 7%, es decir, una cuarta parte de los nacimientos potenciales en nuestro país, según un estudio de la DREES [[6]]. El aborto aumenta especialmente entre las mujeres jóvenes. En Francia se producen unos 300 abortos por cada 1.000 nacimientos, frente a 169 en Alemania y 162 en Italia, lo que supone un total de 99.948 y 66.413 abortos respectivamente en 2020 (según Eurostat [[7]]). Incluso un país como Rumanía sólo tiene 160 abortos por cada 1.000 nacimientos.

  • Es posible reducir el recurso al aborto

El número de abortos en Francia no sólo es de los más elevados de Europa, sino que no disminuye, al contrario que en otros países europeos. Hemos pasado de 202.180 abortos en 2001 a 234.300 en 2022, un máximo histórico. Por el contrario, el recurso al aborto ha disminuido considerablemente en varios de nuestros vecinos. Desde 2000, se ha reducido a la mitad en Italia, de 135.133 a 6.363. Lo mismo ocurre en Alemania, donde ha pasado de 134.609 a 9.4596, según Eurostat.

Este descenso no se debe únicamente al envejecimiento de la población, ya que la tasa de abortos por nacimiento ha disminuido considerablemente. Según Destatis e Istat, entre 2001 y 2021 bajó de 151 a 119 abortos por 1000 nacimientos en Alemania y de 265,9 a 159 abortos por 1000 nacimientos en Italia [[8]]. En Francia, la cifra sigue rondando los 300 abortos por cada 1.000 nacimientos (INED). En Hungría, el recurso al aborto se redujo a la mitad entre 2010 y 2021, pasando de 40.449 a 21.907 abortos al año [[9]], sin restricción alguna de las condiciones de acceso al aborto. Esto no se debe al envejecimiento de la población, sino a la política social. De hecho, la tasa de abortos por mujer en edad fértil descendió más de un 42% durante este periodo, pasando de 16,9 a 9,8 abortos por cada 1.000 mujeres.

Esta caída es la prueba de que una política de prevención puede, en pocos años, reducir el número de abortos sin ni siquiera restringir las condiciones legales de acceso. De hecho, eso es lo que quieren los franceses. El 73% de los franceses cree que la sociedad debe ayudar a las mujeres a evitar el aborto (IFOP, 2020). Siempre según IFOP, el 88% de los franceses está a favor de que los poderes públicos lancen «una campaña de prevención y un estudio sobre el aborto», y el 84% de los encuestados está a favor, por ejemplo, de informar sistemáticamente a las mujeres embarazadas de las ayudas que pueden recibir para tener y criar a su hijo.

  • La república francesa incumple sus compromisos internacionales

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo celebrada en El Cairo en 1994, Francia se comprometió a «reducir el recurso al aborto» y a «tomar las medidas apropiadas para ayudar a las mujeres a evitar el aborto». Según la Declaración, «debe hacerse todo lo posible para eliminar la necesidad del aborto» [[10]]. Este compromiso se renovó al año siguiente en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.


Enlace a los artículos:

El aborto, Davos y Bill Gates

Bill Gates, Monsanto y la eugenesia


[1] DREES, Etudes & Résultats n° 1163, septiembre de 2020, «Interruptions volontaires de grossesse, une hausse confirmée en 2019» p. 7

[2] IFOP, Los franceses y el aborto, octubre de 2020.

[3] IFOP, Los franceses y el aborto, octubre de 2020.

[4] Mika Gissler, Riitta Kauppila, Jouni Merilainen, Henri Toukomaa y Elina Hemminki, Pregnancy-associated deaths in Finland 1987-1994 – definition problems and benefits of record linkage, Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, vol. 76, n°7, 1997, Taylor & Francis, https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.3109/00016349709024605.

[5] Barnett W, Freudenberg N, Wille R. » Partnership after induced abortion: a prospective controlled study «. Arch Sex Behav. 1992

[6] DREES, Etudes et Résultats, septiembre de 2023 n° 1281.

[7] Eurostat, Navegador de datos, Indicadores de aborto.

[8] Institutos Nacionales de Estadística de Alemania e Italia

[9] Statista, Número de abortos en Hungría de 2010 a 2022 (en miles).

[10] Programa de Acción de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo, El Cairo, 5-13 de septiembre de 1994.


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