La cólera de Anne Brassié: el aborto en la Constitución francesa

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Articulo original : https://www.medias-presse.info/le-coup-de-colere-danne-brassie-lavortement-dans-la-constitution/187098/

por Anne Brassié – 5 de marzo de 2024 – Traducido por Elisa Hernández

El 4 de febrero de 2024, la primera anomalía fue que los parlamentarios de Versalles hablaron mucho y mintieron mucho.

En Versalles, en tiempos de los reyes, también se les daba la bienvenida pequeños bastardos.

Soy descendiente de una campesina bretona que huyó de su pueblo porque el hombre que había engendrado a su hijo se negó a reconocerlo.

Votaron a favor de esta ley por varias razones, ¡la libertad garantizada de matar, como en una película de vaqueros! por el interés general – salvo el del niño, pequeño milagro de un Dios Creador, que ya había luchado mucho por vivir pero al que no había que dar ninguna oportunidad – para ayudar a sus padres, para ayudar a las madres solteras, por el interés general, repitámoslo, salvo el de los hombres que ven pisoteado su derecho a la paternidad, para eliminar el sufrimiento de las mujeres durante la decisión final sin mencionar a todas las que eligieron llevar solas su embarazo. Soy descendiente de una campesina bretona que huyó de su pueblo porque el hombre que le dio un hijo se negó a reconocerle… Sin su valentía, yo no existiría, ni mi propio hijo ni mis nietos.

Esta ley hubiera debido darse a la elección del pueblo soberano. Pero no, los políticos no se atrevieron a organizar un referéndum. Además, una mayoría ciega no es rival para una minoría lúcida.

Éste es el talón de Aquiles de los parlamentos democráticos.

Simone Weil advirtió: «El hecho es que el aborto es un fracaso cuando no es una tragedia». Pero da igual, Simone Weil, sólo fue una etapa del proceso. Francia es el primer país que consagra este derecho escribiéndolo en mármol, muy orgullosos estaban los diputados, no se sorprenda, somos los mejores mostrando el camino hacia el suicidio nacional.

Los diputados se lamentan mucho por nosotros, pero nosotros contraatacamos con nuestra indecible alegría por traer un pequeño ser al mundo. Muchas de esas pobres mujeres y hombres nunca sabrán lo que es eso. Habrán creado su propia maldición. Nunca se escuchó a Casandra, pero tenía razón. Troya fue destruida.

Anne Brassié

Autora con Stéphanie Bignon de Cessez de nous libérer / Dejad de liberarnos (Vía Romana)




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