El arzobispo Héctor Agüer: Annibale Bugnini era masón

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Artículo : https://www.medias-presse.info/larcheveque-hector-aguer-annibal-bugnini-etait-franc-macon/244315

por Francesca de Villasmundo — 4 de junio de 2026 – Traducido por Elisa Hernández

El arzobispo Annibale Bugnini, figura central de la nueva misa de Pablo VI (aquí junto a Pablo VI)

El arzobispo emérito de La Plata, en Argentina, ha escrito un artículo para el blog estadounidense Rorate Coeli. En él expresa su admiración por el renacimiento de la Tradición y reitera la tesis de que el arzobispo Annibale Bugnini, figura central de las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II, era masón.

Una juventud atraída por la Tradición y la misa tridentina

En un extenso artículo publicado en el blog Rorate Coeli, el arzobispo emérito de La Plata, en Argentina, Héctor Agüer, expresa su admiración por una juventud atraída por la Tradición y la misa tridentina. Elogia este “renacimiento de la tradición católica, sofocada en estos países por el liberalismo, el progresismo y el ateísmo”, visible sobre todo durante la “peregrinación tradicional París-Chartres”, señala.

Al leer su texto, se comprende que el arzobispo, que sin embargo está apegado al rito montiniano, reconoce algunas reservas interesantes al respecto, ya que coinciden, en parte, con las formuladas en la obra Breve examen crítico del nuevo Ordo Missae, de los cardenales Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci, y por Mons. Lefebvre.

“Bajo el pontificado de Pablo VI (Giovanni Battista Montini), que sucedió al breve pontificado de Juan XXIII (quien había convocado el concilio ecuménico), se instituyó una nueva misa —escribe monseñor Agüer—. Se podrían haber introducido algunas modificaciones en la “misa tradicional”, como había sido el caso a lo largo de sus siglos de existencia. Pero no; el Vaticano II deseaba reformarlo todo, y se suponía que de su espíritu nacería una nueva misa. Siempre válida, sin duda; pero no exenta de ambigüedades dejadas a la apreciación de los celebrantes”.

El arzobispo Annibale Bugnini, masón reconocido por documentos incontestables

Y continúa reiterando la tesis de que el arzobispo Annibale Bugnini, figura central de las reformas litúrgicas posteriores al Vaticano II, era masón:

“El autor de la nueva misa fue el arzobispo Annibale Bugnini, masón reconocido por documentos incontestables, aunque su pertenencia a la masonería permaneciera en secreto, de acuerdo con la propia naturaleza de esa orden”.

Una acusación de este tipo contra el artífice de la nueva misa, Annibale Bugnini, no es nueva, pero al provenir de un obispo emérito de la Iglesia oficial, adquiere un alcance más amplio más allá de los círculos de la Tradición.

Si es cierto que un masón, es decir, un clérigo excomulgado ipso facto por pertenecer a una secta oculta, es quien «inventó» el Ordo Missae de Pablo VI, ¿deberíamos entonces sorprendernos de todas las ambigüedades que conlleva, de la pérdida de fe que provoca, de las “misas” inapropiadas, indecentes, incluso blasfemas y sacrílegas, de las que es responsable en numerosas parroquias?

Colaborador excepcional del papa Pablo VI durante doce años, Bugnini fue brutalmente destituido de sus funciones en 1975

Los rumores sobre la pertenencia de Annibale Bugnini a la masonería se vieron alimentados por su caída en desgracia en 1975. Joseph Shaw, de la Latin Mass Society, recuerda en un artículo:

“Colaborador excepcional del papa Pablo VI durante doce años, fue destituido brutalmente de sus funciones (a raíz de la fusión de dos departamentos de la Curia) y nombrado nuncio apostólico en Uruguay. Bugnini protestó, alegando su falta de formación y experiencia diplomáticas, su desconocimiento del español y tratando desesperadamente de comprender lo que había sucedido. El papa Pablo VI se negó a responder a sus mensajes y le ofreció el puesto de nuncio en Irán. Se vio obligado a aceptar este destino en enero de 1976.”

“La idea de que Bugnini había sido denunciado ante el papa Pablo VI como masón se extendió lo suficiente como para que, visiblemente con cierta reticencia, el propio Bugnini se sintiera obligado a negar su pertenencia a la masonería, no solo en privado, sino también en público. Esto pareció confirmarse cuando una lista de supuestos miembros de “Propaganda Due”, “P2”, una logia masónica italiana tristemente célebre, apareció públicamente en 1981, con el nombre de Bugnini en dicha lista.

La caída de Bugnini sigue siendo un misterio

“La caída de Bugnini sigue siendo un misterio que requiere explicaciones, y es en ese vacío jurídico donde nació la famosa «historia del maletín». Según esta versión, el destino de Bugnini habría quedado sellado por el hecho de que se le habría olvidado un maletín en una sala de reuniones romana. Cuando lo abrieron para descubrir la identidad de su propietario, encontraron en su interior documentos que lo implicaban como masón.”

“Esta historia fue ratificada por diversas personas, en privado y a veces en público, que afirmaban que procedía de personalidades irreprochables, las cuales, sin embargo, deseaban permanecer en el anonimato. Dada la polarización de las opiniones sobre Annibale Bugnini, esta situación permitía tanto a sus amigos como a sus enemigos creer exactamente lo que querían.”

“Kevin Symonds ha podido ahora remontarse a la fuente de esta historia.

El padre Brian Harrison, cuyo relato publicado en 1989 es una referencia en la materia, reveló a Symonds quién le había transmitido la información y qué cardenal se hizo cargo del maletín, entregándolo primero a la policía para su verificación y luego al papa Pablo VI, amenazándole con hacerlo público si este no daba curso al asunto.”

Los detalles convierten el rumor sobre la pertenencia de Bugnini a la masonería en una afirmación histórica seria

“No se trata de especulaciones: el padre Harrison se siente hoy en condiciones de revelar lo que escuchó hace treinta años, ya que los hombres implicados han fallecido.

“Ciertamente, estos nuevos detalles no establecen de manera irrefutable la pertenencia de Bugnini a la masonería, pero convierten un rumor sin explicación en una afirmación histórica seria.”

Un libro publicado en 2019, de Taylor Marshall, “Infiltración: El complot para destruir la Iglesia desde dentro” (Infiltration: Le complot visant à détruire l’Église de l’intérieur – Manchester, New Hampshire: Sophia Institute Press, 2019), repasa la influencia de Annibale Bugnini en la reforma litúrgica montiniana y la afirmación de su pertenencia a la masonería.

Así, de un Aníbal a otro, ya no fueron Aníbal el Cartaginés y sus elefantes quienes hicieron temblar a Roma, sino, veintidós siglos más tarde, Aníbal el Masón y sus acólitos sectarios quienes hicieron pedazos el Santo Sacrificio de la Misa.


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