{"id":980,"date":"2024-02-13T01:03:07","date_gmt":"2024-02-13T07:03:07","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=980"},"modified":"2024-02-13T01:03:09","modified_gmt":"2024-02-13T07:03:09","slug":"domingo-11-de-febrero-domingo-de-la-quincuagesima-aparicion-de-la-bienaventurada-virgen-maria-inmaculada-en-lourdes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2024\/02\/13\/domingo-11-de-febrero-domingo-de-la-quincuagesima-aparicion-de-la-bienaventurada-virgen-maria-inmaculada-en-lourdes\/","title":{"rendered":"Domingo 11 de febrero &#8211; Domingo de la Quincuag\u00e9sima &#8211; Aparici\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda Inmaculada en Lourdes"},"content":{"rendered":"\n<p>Articulo original : <a href=\"https:\/\/www.medias-presse.info\/dimanche-11-fevrier-dimanche-de-la-quinquagesime-apparition-de-la-bienheureuse-vierge-marie-immaculee-a-lourdes\/185011\/\">https:\/\/www.medias-presse.info\/dimanche-11-fevrier-dimanche-de-la-quinquagesime-apparition-de-la-bienheureuse-vierge-marie-immaculee-a-lourdes\/185011\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>por Fabien Laurent &#8211; 11 de febrero de 2024 &#8211; Traducido por Elisa Hern\u00e1ndez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"390\" height=\"563\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-83.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-981\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-83.png 390w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-83-208x300.png 208w\" sizes=\"auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Domingo de la Quincuag\u00e9sima &#8211; \u00abJes\u00fas le dijo: \u00ab\u00a1Mira! Tu fe te ha salvado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa vocaci\u00f3n de Abraham es el tema que la Iglesia nos ofrece para nuestra meditaci\u00f3n de hoy. Cuando las aguas del diluvio se retiraron y la humanidad volvi\u00f3 a cubrir la faz de la tierra, la corrupci\u00f3n de las costumbres que hab\u00eda suscitado la venganza de Dios reapareci\u00f3 entre los hombres, y la idolatr\u00eda, esa plaga que la raza antediluviana hab\u00eda ignorado, vino a poner el broche de oro a tantos des\u00f3rdenes. El Se\u00f1or, previendo en su divina sabidur\u00eda la defecci\u00f3n de los pueblos, resolvi\u00f3 crear para s\u00ed una naci\u00f3n que le fuera particularmente devota y en cuyo seno se preservaran las verdades sagradas que iban a extinguirse entre los gentiles. Este nuevo pueblo deb\u00eda comenzar con un solo hombre, padre y tipo de los creyentes. Abraham, lleno de fe y obediencia al Se\u00f1or, fue llamado a convertirse en el padre de los hijos de Dios, en la cabeza de esa generaci\u00f3n espiritual a la que han pertenecido y pertenecer\u00e1n todos los elegidos, tanto del pueblo antiguo como de la Iglesia cristiana, hasta el fin de los siglos. Por eso debemos conocer a Abraham, nuestro l\u00edder y nuestro modelo. Toda su vida se resumi\u00f3 en la fidelidad a Dios, en la sumisi\u00f3n a sus mandatos, en el abandono y el sacrificio de todas las cosas para obedecer la santa voluntad de Dios. Este es el car\u00e1cter del cristiano; apresur\u00e9monos, pues, a extraer de la vida de este gran hombre todas las lecciones que contiene para nosotros. \u00bfQu\u00e9 imagen m\u00e1s viva podr\u00edamos tener del disc\u00edpulo de Jesucristo que la de este santo Patriarca, tan d\u00f3cil y generoso en seguir la voz de Dios que le llamaba? Con qu\u00e9 admiraci\u00f3n no deber\u00edamos decir, repitiendo las palabras de los santos Padres: \u00ab\u00a1Oh hombre verdaderamente cristiano incluso antes de que Cristo hubiera venido! \u00a1Oh hombre del Evangelio antes del Evangelio! \u00a1Oh hombre de los Ap\u00f3stoles antes de los Ap\u00f3stoles! A la llamada del Se\u00f1or, lo deja todo, su patria, su familia, la casa paterna, y parte hacia una regi\u00f3n que no conoce. Le bast\u00f3 con que Dios le guiara; se sinti\u00f3 seguro y no mir\u00f3 atr\u00e1s. \u00bfHicieron m\u00e1s los propios Ap\u00f3stoles? Pero f\u00edjese en la recompensa. En \u00e9l ser\u00e1n bendecidas todas las familias de la tierra; este caldeo lleva en sus venas la sangre que debe salvar al mundo. Sin embargo, cerr\u00f3 los p\u00e1rpados antes de ver el d\u00eda en que, despu\u00e9s de muchos siglos, uno de sus nietos, nacido de una virgen y unido personalmente al Verbo divino, redimir\u00e1 a todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. Pero mientras esperamos que el cielo se abra para el Redentor y para el ej\u00e9rcito de los justos que ya habr\u00e1n ganado la corona, los honores de Abraham en la morada de la expectaci\u00f3n ser\u00e1n dignos de su virtud y de sus m\u00e9ritos. Fue en su seno, a su alrededor, donde nuestros primeros padres, purificados por la penitencia, donde No\u00e9, Mois\u00e9s, David, todos los justos, en una palabra, hasta L\u00e1zaro el indigente, probaron las primicias de ese descanso, de esa felicidad que deb\u00eda prepararles para la bienaventuranza eterna. As\u00ed es como Dios reconoce el amor y la fidelidad de sus criaturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se cumpli\u00f3 el tiempo, el Hijo de Dios, que tambi\u00e9n era hijo de Abraham, anunci\u00f3 el poder de su Padre, que se dispon\u00eda a levantar una nueva raza de Hijos de Abraham de entre las mismas piedras de los gentiles. Los cristianos somos esa nueva generaci\u00f3n, pero \u00bfsomos dignos de nuestro Padre? He aqu\u00ed lo que dice el Ap\u00f3stol de los gentiles: \u00abLleno de fe, Abraham obedeci\u00f3 al Se\u00f1or y parti\u00f3 inmediatamente hacia el lugar que hab\u00eda de ser su herencia. Lleno de fe, habit\u00f3 en la tierra que le hab\u00eda sido prometida como si le fuera ajena, viviendo en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la promesa; pues esperaba aquella ciudad cuyos cimientos tienen al propio Dios como autor y arquitecto\u00bb. Si, pues, somos hijos de Abraham, debemos, como nos advierte la santa Iglesia en este tiempo de Septuag\u00e9sima, considerarnos exiliados en la tierra, y vivir ya, por la esperanza y el amor, en esa \u00fanica patria de la que somos exiliados, pero a la que nos acercamos cada d\u00eda m\u00e1s, si, como Abraham, somos fieles a ocupar los diversos puestos que el Se\u00f1or nos indica. Dios quiere que utilicemos este mundo como si no lo estuvi\u00e9ramos utilizando; que reconozcamos en todo momento que no hay una ciudad permanente para nosotros aqu\u00ed abajo, y que nuestra mayor desgracia y nuestro mayor peligro ser\u00eda olvidar que la muerte debe separarnos violentamente de todo lo pasajero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 lejos est\u00e1n de ser verdaderos hijos de Abraham estos cristianos que, hoy y durante los dos pr\u00f3ximos d\u00edas, se entregan a la intemperancia y a la disipaci\u00f3n culpable, con el pretexto de que est\u00e1 a punto de comenzar la Santa Cuaresma! Es f\u00e1cil comprender c\u00f3mo la moral ingenua de nuestros antepasados pod\u00eda conciliar con la seriedad cristiana estas despedidas de una vida m\u00e1s apacible que la Cuaresma acababa de suspender, del mismo modo que la alegr\u00eda de sus fiestas durante la solemnidad de Pascua testimoniaba el rigor con el que hab\u00edan guardado las prescripciones de la Iglesia. Pero si tal conciliaci\u00f3n es siempre posible, \u00bfcu\u00e1ntas veces sucede que este pensamiento cristiano de los deberes austeros que pronto habr\u00e1 que cumplir cede a las seducciones de una naturaleza corrompida, y que la intenci\u00f3n original de estas fiestas dom\u00e9sticas acaba por no ser ni siquiera un recuerdo? \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan con las inocentes alegr\u00edas que la Iglesia tolera en sus hijos, aquellos para quienes los d\u00edas de Cuaresma no terminar\u00e1n con la recepci\u00f3n de los divinos Sacramentos que purifican el coraz\u00f3n y renuevan la vida del alma? Y aquellos que est\u00e1n ansiosos por recurrir a dispensas que, con mayor o menor seguridad, les protejan de la obligaci\u00f3n de las leyes de la Iglesia, \u00bfest\u00e1n justificados para preludiar con la cabeza una carrera durante la cual, tal vez, el peso de sus pecados, lejos de aligerarse, se haga a\u00fan m\u00e1s pesado? \u00a1Que estas almas vuelvan a la libertad de los hijos de Dios, la libertad de las ataduras de la carne y de la sangre, que es la \u00fanica que devuelve al hombre su dignidad original! Que nunca olviden que vivimos en una \u00e9poca en la que la propia Iglesia se proh\u00edbe a s\u00ed misma entonar cantos de alegr\u00eda, en la que quiere que sintamos la dureza del yugo que la profana Babilonia est\u00e1 imponiendo sobre nosotros, y que restablezcamos en nuestro interior ese esp\u00edritu vital, ese esp\u00edritu cristiano que siempre tiende a debilitarse. Si durante estos d\u00edas los deberes o las imperiosas conveniencias arrastran a los disc\u00edpulos de Cristo al torbellino de los placeres profanos, que lleven consigo al menos un coraz\u00f3n recto preocupado por las m\u00e1ximas del Evangelio. Siguiendo el ejemplo de la virgen Cecilia, cuando los acordes de la m\u00fasica profana resuenen en sus o\u00eddos, que canten a Dios en su coraz\u00f3n y le digan con aquella admirable Esposa del Salvador: \u00abCons\u00e9rvanos puros, Se\u00f1or, y que nada altere la santidad y la dignidad que deben residir siempre en nosotros\u00bb. Sobre todo, que eviten permitir, participando en ellos, estos bailes libertinos, en los que naufraga el pudor, y que ser\u00e1n objeto de un juicio tan terrible para quienes los fomentan. Por \u00faltimo, que piensen de nuevo en estas fuertes consideraciones sugeridas por San Francisco de Sales: Mientras la loca embriaguez de las diversiones mundanas parec\u00eda haber suspendido todo sentimiento que no fuera el de un placer f\u00fatil y demasiado a menudo peligroso, innumerables almas continuaban expiando eternamente en el fuego del infierno las faltas cometidas en medio de ocasiones semejantes ; Los siervos y siervas de Dios, a esas mismas horas, se arrancaban del sue\u00f1o para venir a cantar sus alabanzas e implorar sus misericordias en vuestro nombre; miles de vuestros semejantes expiraban en la angustia y la miseria sobre sus tristes rodillas; Dios y sus \u00c1ngeles os contemplaban atentamente desde las alturas del Cielo; finalmente, el tiempo de la vida pasaba y la muerte avanzaba sobre vosotros en un grado que no retroceder\u00e1. Era justo, estamos de acuerdo, que estos tres primeros d\u00edas de la Quincuag\u00e9sima, estos tres \u00faltimos d\u00edas todav\u00eda exentos de los santos rigores de la Cuaresma, no pasaran sin ofrecer alg\u00fan alimento a esa necesidad de emoci\u00f3n que atormenta a tantas almas. En su previsi\u00f3n maternal, la Iglesia ha pensado en ello; pero no de un modo acorde con nuestros vanos deseos de diversiones fr\u00edvolas y las satisfacciones de nuestra vanidad. Para aquellos de sus hijos sobre los que la fe a\u00fan no ha perdido su dominio, ha preparado una poderosa diversi\u00f3n, as\u00ed como un medio de aplacar la ira de Dios, que tantos excesos provoca e irrita. Durante estos tres d\u00edas, el Cordero que quita los pecados del mundo es expuesto en los altares. Desde su trono de misericordia, recibe el homenaje de los que vienen a adorarle y a reconocerle como su rey; acepta el arrepentimiento de los que a sus pies lamentan haber seguido a otro amo durante demasiado tiempo; se ofrece a su Padre por los pecadores que, no contentos con olvidar sus beneficios, parecen haber resuelto insultarle en estos d\u00edas m\u00e1s que en cualquier otra \u00e9poca del a\u00f1o. Este santo y feliz pensamiento de ofrecer una compensaci\u00f3n a la Majestad Divina por los pecados de los hombres, en el mismo momento en que se multiplican, y de oponer la mirada del Se\u00f1or airado a su propio Hijo, mediador entre el cielo y la tierra, fue inspirado ya en el siglo XVI por el piadoso cardenal Gabriel Paleotti, arzobispo de Bolonia, contempor\u00e1neo de San Carlos Borromeo y emulador de su celo pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Paleotti se apresur\u00f3 a adoptar tan saludable costumbre para su di\u00f3cesis y su provincia. M\u00e1s tarde, en el siglo XVIII, Prosper Lambertini, que gobern\u00f3 con tanta edificaci\u00f3n la misma Iglesia de Bolonia, se empe\u00f1\u00f3 en seguir las tradiciones de su predecesor Paleotti y en animar a su pueblo a consagrarse al Sant\u00edsimo Sacramento durante los tres d\u00edas de Carnaval; Y habiendo ascendido a la C\u00e1tedra de San Pedro con el nombre de Benedicto XIV, abri\u00f3 el tesoro de las indulgencias en favor de los fieles que, durante esos mismos d\u00edas, acudieran a visitar a Nuestro Se\u00f1or en el divino misterio de su amor, e imploraran el perd\u00f3n de los pecadores. Aunque este favor se limit\u00f3 inicialmente a las Iglesias del Estado romano, en 1765 Clemente XIII se dign\u00f3 extenderlo a todo el mundo, de modo que esta devoci\u00f3n, conocida com\u00fanmente como las Cuarenta Horas, se ha convertido en una de las manifestaciones m\u00e1s solemnes de la piedad cat\u00f3lica. Apresur\u00e9monos, pues, a participar en ella; como Abraham, huyamos de las influencias profanas que nos asedian y busquemos al Se\u00f1or, nuestro Dios; hagamos una tregua por unos momentos con las disipaciones mundanas y lleguemos a merecer, a los pies del Salvador, la gracia de pasar por aquellas que nos ser\u00edan inevitables, sin haber apegado a ellas nuestro coraz\u00f3n. Consideremos ahora la continuaci\u00f3n de los misterios del domingo de Quincuag\u00e9sima. El pasaje del Evangelio que la Iglesia nos presenta contiene la predicci\u00f3n que el Salvador hizo a sus Ap\u00f3stoles sobre su pasi\u00f3n, que pronto iba a sufrir en Jerusal\u00e9n. Este anuncio solemne es el preludio de los dolores que pronto celebraremos. Los antiguos liturgistas se fijaron tambi\u00e9n en la curaci\u00f3n del ciego de Jeric\u00f3, s\u00edmbolo de la ceguera de los pecadores, en estos d\u00edas en que las bacanales del paganismo parecen revivir tan a menudo en medio de los cristianos. El ciego recobr\u00f3 la vista porque sinti\u00f3 su mal y quiso ver. La santa Iglesia quiere que tengamos el mismo deseo, y nos promete que ser\u00e1 satisfecho\u00bb. (Dom Gu\u00e9ranger)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"706\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-84.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-982\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-84.png 940w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-84-300x225.png 300w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-84-768x577.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>Sanctoral<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aparici\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Inmaculada en Lourdes: \u00abLa mujer vestida de sol con la luna a sus pies\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Virgen Mar\u00eda descendi\u00f3 del cielo 18 veces y se mostr\u00f3 a Santa Bernadette Soubirous en el hueco de la roca de Massabielle. El 25 de marzo le dijo a la pastora de 14 a\u00f1os: \u00abYo soy la Inmaculada Concepci\u00f3n\u00bb. La fiesta de hoy nos recuerda el triunfo de Mar\u00eda sobre la serpiente, que ocupa el primer plano de la liturgia septuagesimal. Como la mujer a la que San Juan vio \u00abvestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza\u00bb, la Virgen de Lourdes, \u00abvestida con una t\u00fanica y un velo blancos como la nieve, llevaba una faja azul y sus pies desnudos estaban adornados con una rosa de oro\u00bb, todos ellos s\u00edmbolos de su amor virginal. Inst\u00f3 a la penitencia a los desafortunados hijos de Eva que, como ella, no hab\u00edan sido preservados del pecado. Fue el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n cuando nos dijo su nombre, para mostrar que fue en vista de la Encarnaci\u00f3n que Dios le concedi\u00f3 \u00abno tener en ella la mancha original\u00bb. S\u00f3lo bajo San P\u00edo X, medio siglo despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la Virgen a la beata Bernadette Soubirous, se extendi\u00f3 esta fiesta a toda la Iglesia latina. Al igual que un gran n\u00famero de di\u00f3cesis sol\u00edan celebrar la aparici\u00f3n del Arc\u00e1ngel San Miguel en el monte Gargan, y ahora que la devoci\u00f3n al santuario mariano de Lourdes ha alcanzado renombre mundial, parec\u00eda apropiado que toda la Iglesia occidental celebrara de forma similar las numerosas apariciones de la Virgen Inmaculada a la c\u00e1ndida e ingenua pastora. Estas revelaciones, autentificadas por miles de milagros, fueron ciertamente, en la intenci\u00f3n de la Providencia, como el sello del Cielo a la promulgaci\u00f3n del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda, hecha por P\u00edo IX algunos a\u00f1os antes. Por tanto, forman parte en cierto modo de la historia de nuestros dogmas cat\u00f3licos y, en este sentido, la fiesta lit\u00fargica de hoy tiene un alto significado apolog\u00e9tico, en la medida en que demuestra que el Esp\u00edritu Santo, seg\u00fan la promesa divina, deduce&#8230; in omnem veritatem.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Martirologio<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En Lourdes, en Francia, <strong>aparici\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Inmaculada<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En Andrinopla, en Tracia, san <strong>Lucio<\/strong>, obispo, y sus compa\u00f1eros, martirizados bajo Constancio. Despu\u00e9s de sufrir mucho a manos de los arrianos, Lucio termin\u00f3 su martirio entre grilletes. Los dem\u00e1s, algunos de los ciudadanos m\u00e1s notables, se negaron a aceptar a los arrianos que acababan de ser condenados en el concilio de Sardique, y fueron condenados a muerte por orden del conde Filagrio.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00c1frica, aniversario de los santos m\u00e1rtires <strong>Saturnino<\/strong> sacerdote, <strong>Datif, F\u00e9lix, Mp\u00e8le<\/strong> y sus compa\u00f1eros. Durante la persecuci\u00f3n de Diocleciano, se hab\u00edan reunido seg\u00fan la costumbre para celebrar el santo sacrificio; por esta raz\u00f3n fueron apresados por los soldados y martirizados bajo el proc\u00f3nsul Anol\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>En Numidia, conmemoraci\u00f3n de <strong>numerosos santos m\u00e1rtires<\/strong> que fueron detenidos durante la misma persecuci\u00f3n. Por negarse a cumplir el edicto del emperador de entregar las Sagradas Escrituras, fueron sometidos a las torturas m\u00e1s crueles y finalmente ejecutados.<\/p>\n\n\n\n<p>En Roma, san <strong>Gregorio<\/strong> II Papa, que resisti\u00f3 en\u00e9rgicamente la impiedad de Le\u00f3n el Isaurio y envi\u00f3 a san Bonifacio a predicar el Evangelio en Germania.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en Roma, san <strong>Pascual I<\/strong>, papa. Hizo exhumar de sus tumbas los cuerpos de muchos santos m\u00e1rtires y los coloc\u00f3 con honores en las diversas iglesias de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>En R\u00e1vena, san Calocer, obispo y confesor.<\/p>\n\n\n\n<p>En Mil\u00e1n, san <strong>L\u00e1zaro<\/strong>, obispo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Capua, san <strong>Castrense<\/strong>, obispo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Ch\u00e2teau-Landon, en Francia, san <strong>S\u00e9verin<\/strong>, abad del monasterio de Agaune. Por sus oraciones, libr\u00f3 al rey Clodoveo, siervo de Dios, de una larga enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En Egipto, san <strong>Jon\u00e1s<\/strong>, monje c\u00e9lebre por sus virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>En Vienne, Francia, traslado del cuerpo de san <strong>Didier<\/strong>, obispo y m\u00e1rtir, desde el territorio de Lyon donde hab\u00eda sufrido el martirio, el 10 de las calendas de junio (23 de mayo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?app=desktop&amp;v=e1i04UJ8VIc\">Video La historia de las apariciones de Lourdes, en Francia<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"443\" height=\"604\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-85.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-983\" style=\"width:285px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-85.png 443w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-85-220x300.png 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 443px) 100vw, 443px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Articulo original : https:\/\/www.medias-presse.info\/dimanche-11-fevrier-dimanche-de-la-quinquagesime-apparition-de-la-bienheureuse-vierge-marie-immaculee-a-lourdes\/185011\/ por Fabien Laurent &#8211; 11 de febrero de 2024 &#8211; Traducido por Elisa Hern\u00e1ndez Domingo de la Quincuag\u00e9sima &#8211; \u00abJes\u00fas le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":981,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[25,32],"tags":[62,381],"class_list":["post-980","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-francia","category-religion","tag-martirologio","tag-quincuagesima"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-83.png","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=980"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":984,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/980\/revisions\/984"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/981"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}