{"id":440,"date":"2024-02-09T16:52:51","date_gmt":"2024-02-09T22:52:51","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=440"},"modified":"2024-02-09T16:52:52","modified_gmt":"2024-02-09T22:52:52","slug":"una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-vi-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2024\/02\/09\/una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-vi-fin\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n hist\u00f3rica de la ense\u00f1anza de la Iglesia 100 a\u00f1os antes del Concilio Vaticano II &#8211; Parte VI (Fin)"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/traditionalcatholic.net\/\"><strong>http:\/\/traditionalcatholic.net\/<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"270\" height=\"190\" src=\"http:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catolico-Tradicional.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-425\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>Papa P\u00edo XII<\/u><\/strong> (1939-1958)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"230\" height=\"330\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXII.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-442\" style=\"width:294px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXII.jpg 230w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXII-209x300.jpg 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre el Cuerpo M\u00edstico de Cristo<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0 \u00ab22. En realidad, s\u00f3lo deben ser incluidos como miembros de la Iglesia aquellos que han sido bautizados y profesan la verdadera fe, y que no han sido tan desafortunados como para separarse de la unidad del Cuerpo, o han sido excluidos por autoridad leg\u00edtima por faltas graves cometidas.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab41. Caminan, pues, por la senda de un peligroso error quienes creen que pueden aceptar a Cristo como Cabeza de la Iglesia, mientras no se adhieren lealmente a su Vicario en la tierra. Han quitado la cabeza visible, han roto los lazos visibles de la unidad y han dejado el Cuerpo M\u00edstico del Redentor tan oscurecido y tan mutilado, que los que buscan el refugio de la salvaci\u00f3n eterna no pueden verlo ni encontrarlo.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab65. Por eso deploramos y condenamos el pernicioso error de quienes sue\u00f1an con una Iglesia imaginaria, especie de sociedad que encuentra su origen y crecimiento en la caridad, a la que, un tanto despectivamente, oponen otra, que llaman jur\u00eddica.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>[<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_29061943_mystici-corporis-christi.html\">Mystici Corporis Christi, 29 de junio de 1943<\/a>].<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre la sagrada liturgia<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab11. &#8230;Tratamos principalmente de la liturgia latina&#8230; en una situaci\u00f3n especial que prevalece en la Iglesia de Occidente, de suficiente importancia, seg\u00fan parece, para requerir este ejercicio de Nuestra autoridad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab59. La Iglesia es sin duda un organismo vivo, y como organismo, tambi\u00e9n en lo que se refiere a la sagrada liturgia, crece, madura, se desarrolla, se adapta y acomoda a las necesidades y circunstancias temporales, con tal de que se salvaguarde la integridad de su doctrina. A pesar de esto, la temeridad y audacia de aquellos que introducen nuevas pr\u00e1cticas lit\u00fargicas, o llaman al resurgimiento de ritos obsoletos fuera de armon\u00eda con las leyes y r\u00fabricas prevalecientes, merecen una severa reprimenda. Nos ha dolido mucho observar, Venerables Hermanos, que tales innovaciones est\u00e1n siendo introducidas, no s\u00f3lo en detalles menores, sino tambi\u00e9n en asuntos de mayor importancia. Citamos, en efecto, a los que hacen uso de la lengua vern\u00e1cula en la celebraci\u00f3n del augusto sacrificio eucar\u00edstico; a los que trasladan a otras fechas ciertas fiestas se\u00f1aladas y establecidas despu\u00e9s de madura deliberaci\u00f3n; \u00ab<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab62. Ciertamente, es sabio y muy loable volver con esp\u00edritu y afecto a las fuentes de la sagrada liturgia. Porque la investigaci\u00f3n en este campo de estudio, al remontarse a sus or\u00edgenes, contribuye con una valiosa ayuda a una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda y cuidadosa del significado de las fiestas, y del sentido de los textos y ceremonias sagradas empleadas en su ocasi\u00f3n. Pero no es sabio ni loable reducirlo todo a la antig\u00fcedad por todos los medios posibles. As\u00ed, por citar algunos ejemplos, uno se desviar\u00eda del camino recto si deseara que el altar fuera restaurado a su primitiva forma de mesa; si quisiera que se excluyera el negro como color para las vestiduras lit\u00fargicas; si prohibiera el uso de im\u00e1genes sagradas y estatuas en las Iglesias; si ordenara que el crucifijo fuera dise\u00f1ado de tal manera que el cuerpo del divino Redentor no mostrara ning\u00fan rastro de sus crueles sufrimientos;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab187. Ante todo, debes procurar que con la debida reverencia y fe todos obedezcan los decretos del Concilio de Trento, de los Romanos Pont\u00edfices y de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos, y lo que ordenan los libros lit\u00fargicos sobre el culto p\u00fablico externo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 188. Tres caracter\u00edsticas de las que hablaba nuestro predecesor P\u00edo X deben adornar todos los servicios lit\u00fargicos: la sacralidad, que aborrece toda influencia profana; la nobleza, a la que deben servir y fomentar las verdaderas y genuinas artes; y la universalidad, que, salvaguardando las costumbres locales y leg\u00edtimas, revela la unidad cat\u00f3lica de la Iglesia. &#8211; Papa P\u00edo X, <em>Tra le sollecitudini<\/em>, 22 de noviembre de 1903.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 189. Deseamos encomiar y exhortar a que se adornen las iglesias y los altares. Que cada uno se sienta movido por la palabra inspirada: &#8216;el celo de tu casa me ha consumido&#8217;; [Sal. 68:9; Juan, 2:17.] y se esfuerce tanto como en \u00e9l reside para que todo en la iglesia, incluyendo los ornamentos y el mobiliario lit\u00fargico, aunque no sea rico ni fastuoso, sea perfectamente limpio y apropiado, ya que todo est\u00e1 consagrado a la Majestad Divina. Si antes hemos desaprobado el error de quienes quisieran proscribir las im\u00e1genes de las iglesias con el pretexto de revivir una antigua tradici\u00f3n, ahora consideramos Nuestro deber censurar el celo desconsiderado de quienes proponen para la veneraci\u00f3n en las Iglesias y en los altares, sin ninguna raz\u00f3n justa, una multitud de im\u00e1genes y estatuas sagradas, y tambi\u00e9n a quienes exhiben reliquias no autorizadas, a quienes hacen hincapi\u00e9 en pr\u00e1cticas especiales e insignificantes, descuidando las cosas esenciales y necesarias. Ponen as\u00ed en rid\u00edculo la religi\u00f3n y rebajan la dignidad del culto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 190. Recordemos tambi\u00e9n el decreto sobre \u00abno introducir nuevas formas de culto y devoci\u00f3n\u00bb. &nbsp;&#8211; Sagrada Congregaci\u00f3n Suprema del Santo Oficio, Decreto del 26 de mayo de 1937&#8243;.<\/p>\n\n\n\n<p>[<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_20111947_mediator-dei.html\">Mediator Dei, 20 de noviembre de 1947<\/a>].<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>A prop\u00f3sito de algunas opiniones falsas<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab11. Se percibe otro peligro tanto m\u00e1s grave cuanto que est\u00e1 m\u00e1s oculto bajo la m\u00e1scara de la virtud. Hay muchos que, deplorando el desacuerdo entre los hombres y la confusi\u00f3n intelectual, por un imprudente celo por las almas, se sienten impulsados por un grande y ardiente deseo de suprimir la barrera que divide a los hombres buenos y honrados; \u00e9stos propugnan un irenismo seg\u00fan el cual, dejando a un lado las cuestiones que dividen a los hombres, se proponen no s\u00f3lo unir sus fuerzas para rechazar los ataques del ate\u00edsmo, sino tambi\u00e9n conciliar las cosas opuestas entre s\u00ed en el campo del dogma.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab13. Estas nuevas opiniones, ya provengan de un deseo censurable de novedad, ya de un motivo loable, no siempre se exponen en el mismo grado, ni con igual claridad, ni en los mismos t\u00e9rminos, ni siempre con acuerdo un\u00e1nime de sus autores. Teor\u00edas que hoy son expuestas m\u00e1s bien disimuladamente por algunos, no sin cautelas y distinciones, ma\u00f1ana son proclamadas abiertamente y sin moderaci\u00f3n por otros m\u00e1s audaces, causando esc\u00e1ndalo a muchos, especialmente entre el clero joven y en perjuicio de la autoridad eclesi\u00e1stica.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab14. En teolog\u00eda algunos quieren reducir al m\u00ednimo el significado de los dogmas; y liberar al dogma mismo de la terminolog\u00eda establecida desde hace mucho tiempo en la Iglesia y de los conceptos filos\u00f3ficos sostenidos por los maestros cat\u00f3licos, para lograr un retorno en la explicaci\u00f3n de la doctrina cat\u00f3lica al modo de hablar usado en la Sagrada Escritura y por los Padres de la Iglesia. Abrigan la esperanza de que cuando el dogma sea despojado de los elementos que ellos consideran extr\u00ednsecos a la revelaci\u00f3n divina, se comparar\u00e1 ventajosamente con las opiniones dogm\u00e1ticas de los que est\u00e1n separados de la unidad de la Iglesia y que de este modo llegar\u00e1n gradualmente a una asimilaci\u00f3n mutua del dogma cat\u00f3lico con los postulados de los disidentes.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab15. Adem\u00e1s, afirman que cuando la doctrina cat\u00f3lica haya sido reducida a esta condici\u00f3n, se encontrar\u00e1 un camino para satisfacer las necesidades modernas, que permitir\u00e1 que el dogma sea expresado tambi\u00e9n por los conceptos de la filosof\u00eda moderna, ya sea del inmanentismo o del idealismo o del existencialismo o de cualquier otro sistema. &#8230; Por eso no consideran absurdo, sino del todo necesario, que la teolog\u00eda sustituya los antiguos conceptos por otros nuevos, acordes con las diversas filosof\u00edas que en el transcurso del tiempo utiliza como instrumentos, de modo que d\u00e9 expresi\u00f3n humana a las verdades divinas de diversas maneras, incluso algo opuestas, pero sin embargo equivalentes, como ellos dicen.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab18. Desgraciadamente, estos partidarios de la novedad pasan f\u00e1cilmente del desprecio de la teolog\u00eda escol\u00e1stica al olvido e incluso al desprecio de la Autoridad Docente de la misma Iglesia, que da tan autorizada aprobaci\u00f3n a la teolog\u00eda escol\u00e1stica. Esta Autoridad Docente es representada por ellos como un estorbo para el progreso y un obst\u00e1culo en el camino de la ciencia. Algunos no cat\u00f3licos la consideran como una restricci\u00f3n injusta que impide a algunos te\u00f3logos m\u00e1s cualificados reformar su materia.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab23. Adem\u00e1s, seg\u00fan sus ficticias opiniones, el sentido literal de la Sagrada Escritura y su explicaci\u00f3n, cuidadosamente elaborados bajo la vigilancia de la Iglesia por tantos grandes ex\u00e9getas, deben ceder ahora el paso a una nueva ex\u00e9gesis, que ellos se complacen en llamar simb\u00f3lica o espiritual. Por medio de esta nueva ex\u00e9gesis del Antiguo Testamento, que hoy en la Iglesia es un libro sellado, ser\u00eda finalmente abierto a todos los fieles. Por este m\u00e9todo, dicen, desaparecen todas las dificultades, dificultades que s\u00f3lo estorban a los que se adhieren al sentido literal de las Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 24. Todos ven cu\u00e1n ajeno es todo esto a los principios y normas de interpretaci\u00f3n rectamente fijados por nuestros predecesores de feliz memoria, Le\u00f3n XIII en su Enc\u00edclica \u00abProvidentissimus Deus\u00bb, y Benedicto XV en la Enc\u00edclica \u00abSpiritus Paraclitus\u00bb, como tambi\u00e9n por nosotros mismos en la Enc\u00edclica \u00abDivino Afflante Spiritu\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 25. No es de extra\u00f1ar que novedades de este tipo hayan dado ya sus frutos mortales en casi todas las ramas de la teolog\u00eda.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab27. Algunos dicen que no est\u00e1n obligados por la doctrina, explicada en nuestra Carta Enc\u00edclica de hace pocos a\u00f1os, y basada en las Fuentes de la Revelaci\u00f3n, que ense\u00f1a que el Cuerpo M\u00edstico de Cristo y la Iglesia Cat\u00f3lica Romana son una y la misma cosa. &#8211; Mystici Corporis Christi, 29 de junio de 1943\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab41. Por esta raz\u00f3n, despu\u00e9s de madura reflexi\u00f3n y consideraci\u00f3n ante Dios, para no faltar a Nuestro sagrado deber, encargamos a los Obispos y a los Superiores Generales de las \u00d3rdenes Religiosas, vincul\u00e1ndolos muy seriamente en conciencia, que cuiden con la mayor diligencia de que tales opiniones no sean promovidas en las escuelas, en las conferencias o en escritos de cualquier clase, y que no sean ense\u00f1adas de ninguna manera al clero o a los fieles.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>[<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html\">Humani Generis, 12 de agosto de 1950<\/a>].<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"285\" height=\"165\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-441\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d) http:\/\/traditionalcatholic.net\/ Papa P\u00edo XII (1939-1958) \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00ab22. 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