{"id":437,"date":"2024-02-05T17:47:49","date_gmt":"2024-02-05T23:47:49","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=437"},"modified":"2024-02-05T17:47:51","modified_gmt":"2024-02-05T23:47:51","slug":"una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2024\/02\/05\/una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-v\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n hist\u00f3rica de la ense\u00f1anza de la Iglesia 100 a\u00f1os antes del Concilio Vaticano II &#8211; Parte V"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/traditionalcatholic.net\/\"><strong>http:\/\/traditionalcatholic.net\/<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"270\" height=\"190\" src=\"http:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catolico-Tradicional.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-425\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>Papa P\u00edo XI<\/u><\/strong> (1922-1939)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"230\" height=\"314\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXI.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-438\" style=\"width:324px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXI.jpg 230w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopePioXI-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre la promoci\u00f3n de la verdadera unidad religiosa<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00abCuando se considera la cuesti\u00f3n de promover la unidad entre los cristianos, muchos se dejan enga\u00f1ar f\u00e1cilmente por la apariencia del bien. &#8230; Sin embargo, bajo las palabras seductoras se oculta un error tan grande que destruir\u00eda por completo los fundamentos de la Fe Cat\u00f3lica.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abEllos, por lo tanto, que se profesan cristianos no pueden, pensamos, sino creer en el establecimiento por Cristo de una Iglesia y s\u00f3lo una. Sin embargo, cuando se pregunta cu\u00e1l debe ser esa Iglesia por voluntad de su Fundador, no todos est\u00e1n de acuerdo. De hecho, muchos niegan, por ejemplo, que la Iglesia de Cristo deba ser visible, al menos en el sentido de que deba presentarse como un cuerpo de fieles unidos en una doctrina id\u00e9ntica y bajo una autoridad y gobierno. Por el contrario, por Iglesia visible no entienden otra cosa que una sociedad formada por varias comunidades cristianas, aunque \u00e9stas se adhieran a doctrinas diferentes e incluso mutuamente contradictorias.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abY aqu\u00ed se presenta la oportunidad de exponer y eliminar una falsedad sobre la que, al parecer, pivota toda esta cuesti\u00f3n, y de la que se extrae el m\u00faltiple esfuerzo de los no cristianos que pugnan, como hemos dicho, por la confederaci\u00f3n de las Iglesias cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los autores de este plan tienen la costumbre de citar las palabras de Cristo: Que todos vosotros se\u00e1is uno\u2026 Habr\u00e1 un solo redil y un solo pastor, (Juan 17, 21; 10, 16), pero en el sentido de que estas palabras expresan un deseo y una oraci\u00f3n de Jesucristo que hasta ahora ha carecido de todo efecto. Sostienen que la unidad de fe y de gobierno, que es el signo de la verdadera y \u00fanica Iglesia de Cristo, casi nunca ha existido hasta ahora, y no existe hoy; que puede ser deseada y tal vez alguna vez obtenida mediante la sumisi\u00f3n com\u00fan de la voluntad, pero mientras tanto debe ser considerada como una ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicen, adem\u00e1s, que la Iglesia, por su propia naturaleza, est\u00e1 dividida en partes; que consta de muchas Iglesias o comunidades particulares que est\u00e1n separadas entre s\u00ed y, aunque tienen en com\u00fan ciertos puntos de doctrina, difieren en otros; y que, a lo sumo, la Iglesia fue la \u00fanica Iglesia y la \u00fanica Iglesia entre la Era Apost\u00f3lica y los primeros Concilios Ecum\u00e9nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, dicen, las controversias y viejas diferencias de opini\u00f3n, que hasta hoy dividen el nombre cristiano, deben ser puestas a un lado, y con las doctrinas restantes debe formularse y proponerse una regla com\u00fan de fe, en cuya profesi\u00f3n todos puedan saberse y sentirse hermanos. Unidos por una especie de pacto universal, la multitud de iglesias o comunidades estar\u00e1 entonces en condiciones de oponerse fructuosa y eficazmente al progreso de la incredulidad. Esta es, Venerables Hermanos, la opini\u00f3n m\u00e1s general.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay, sin embargo, entre ellos algunos que suponen y conceden que el protestantismo, como ellos lo llaman, ha rechazado muy imprudentemente ciertos art\u00edculos de fe y ciertos ritos de culto externo plenamente aceptables y \u00fatiles, que la Iglesia romana conserva todav\u00eda. Pero a\u00f1aden inmediatamente que la Iglesia ha corrompido la religi\u00f3n primitiva a\u00f1adiendo a ella y proponiendo para la creencia ciertas doctrinas que no s\u00f3lo son extra\u00f1as, sino que se oponen al Evangelio, entre las cuales traen a colaci\u00f3n principalmente la de la primac\u00eda de jurisdicci\u00f3n asignada a Pedro y a sus sucesores de la Sede Romana.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>[<a href=\"https:\/\/www.mercaba.org\/PIO%20XI\/mortalium_animos.htm\">Mortalium Animos, 6 de enero de 1928<\/a>].<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre el comunismo ateo<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab2. Sin embargo, la lucha entre el bien y el mal permaneci\u00f3 en el mundo como un triste legado de la ca\u00edda original. Tampoco el antiguo tentador ha cesado nunca de enga\u00f1ar a la humanidad con falsas promesas. Es por ello que una convulsi\u00f3n tras otra ha marcado el paso de los siglos, hasta la revoluci\u00f3n de nuestros d\u00edas. Esta revoluci\u00f3n moderna, puede decirse, ha estallado o amenaza con estallar en todas partes, y excede en amplitud y violencia a todo lo experimentado hasta ahora en las precedentes persecuciones lanzadas contra la Iglesia. Pueblos enteros se encuentran en peligro de retroceder a una barbarie peor que la que oprim\u00eda a la mayor parte del mundo a la venida del Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 3. Este peligro demasiado inminente, Venerables Hermanos, como ya hab\u00e9is supuesto, es el comunismo bolchevique y ateo, que pretende trastornar el orden social y socavar los fundamentos mismos de la civilizaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4. Ante tal amenaza, la Iglesia cat\u00f3lica no pod\u00eda permanecer y no permanece en silencio. Esta Sede Apost\u00f3lica, sobre todo, no se ha abstenido de alzar la voz, pues sabe que su misi\u00f3n propia y social es defender la verdad, la justicia y todos aquellos valores eternos que el comunismo ignora o ataca. Desde los d\u00edas en que se formaron grupos de \u00abintelectuales\u00bb en un arrogante intento de liberar a la civilizaci\u00f3n de las ataduras de la moral y la religi\u00f3n, Nuestros Predecesores llamaron abierta y expl\u00edcitamente la atenci\u00f3n del mundo sobre las consecuencias de la descristianizaci\u00f3n de la sociedad humana. Con referencia al Comunismo, nuestro venerable predecesor, P\u00edo IX, de santa memoria, ya en 1846 pronunci\u00f3 una solemne condena, que confirm\u00f3 en las palabras del Syllabus dirigido contra &#8216;esa infame doctrina del llamado Comunismo que es absolutamente contraria a la ley natural misma, y si una vez adoptada destruir\u00eda completamente los derechos, la propiedad y las posesiones de todos los hombres, e incluso la sociedad misma&#8217; (Qui Pluribus, 9 de noviembre de 1864).<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, otro de nuestros predecesores, el inmortal Le\u00f3n XIII, en su Enc\u00edclica Quod Apostolici Muneris, defini\u00f3 el comunismo como &#8216;la plaga fatal que se insin\u00faa en la m\u00e9dula misma de la sociedad humana s\u00f3lo para provocar su ruina'(Quod Apostolici Muneris, 28 de diciembre de 1928). Con clara intuici\u00f3n se\u00f1al\u00f3 que los movimientos ateos existentes entre las masas de la Edad de la M\u00e1quina ten\u00edan su origen en aquella escuela filos\u00f3fica que durante siglos hab\u00eda intentado divorciar la ciencia de la vida de la Fe y de la Iglesia.\u00bb [<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-xi_enc_19370319_divini-redemptoris.html\">Divini Redemptoris, 19 de marzo de 1937<\/a>].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d) http:\/\/traditionalcatholic.net\/ Papa P\u00edo XI (1922-1939) \u00abCuando se considera la cuesti\u00f3n de promover la unidad entre los cristianos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":425,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[11,39],"tags":[128,133,41],"class_list":["post-437","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-educacion","category-iglesia","tag-historia","tag-pio-xi","tag-vaticano"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catolico-Tradicional.gif","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=437"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/437\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":439,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/437\/revisions\/439"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}