{"id":428,"date":"2024-01-11T17:52:13","date_gmt":"2024-01-11T23:52:13","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=428"},"modified":"2024-01-11T17:52:14","modified_gmt":"2024-01-11T23:52:14","slug":"una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2024\/01\/11\/una-vision-historica-de-la-ensenanza-de-la-iglesia-100-anos-antes-del-concilio-vaticano-ii-parte-ii\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n hist\u00f3rica de la ense\u00f1anza de la Iglesia 100 a\u00f1os antes del Concilio Vaticano II &#8211; Parte II"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/traditionalcatholic.net\/\"><strong>http:\/\/traditionalcatholic.net\/<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"270\" height=\"190\" src=\"http:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catolico-Tradicional.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-425\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><u>Papa Le\u00f3n XIII<\/u><\/strong> (1878-1903)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"230\" height=\"354\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopeLeonXIII.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-429\" style=\"width:289px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopeLeonXIII.jpg 230w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PopeLeonXIII-195x300.jpg 195w\" sizes=\"auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre el socialismo<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abAl comienzo mismo de Nuestro pontificado, como exig\u00eda la naturaleza de Nuestro oficio apost\u00f3lico, nos apresuramos a se\u00f1alar en una carta enc\u00edclica dirigida a vosotros, venerables hermanos, la plaga mortal que se est\u00e1 introduciendo en las fibras mismas de la sociedad humana y la est\u00e1 llevando al borde de la destrucci\u00f3n; al mismo tiempo se\u00f1alamos tambi\u00e9n los remedios m\u00e1s eficaces por los que la sociedad podr\u00eda ser restaurada y podr\u00eda escapar de los grav\u00edsimos peligros que la amenazan. Pero los males que entonces deplor\u00e1bamos han aumentado tan r\u00e1pidamente que nos vemos obligados a dirigirnos de nuevo a vosotros, como si oy\u00e9ramos resonar en Nuestros o\u00eddos la voz del profeta: &#8216;Clama, no ceses, alza tu voz como una trompeta'\u00bb [Isa. 58:1.]. Comprend\u00e9is, venerables hermanos, que nos referimos a esa secta de hombres que, bajo diversos y casi b\u00e1rbaros nombres, se llaman socialistas, comunistas o nihilistas, y que, extendidos por todo el mundo y unidos por los m\u00e1s estrechos lazos en una perversa confederaci\u00f3n, ya no buscan el amparo de reuniones secretas, sino que, marchando abierta y audazmente a la luz del d\u00eda, se esfuerzan por llevar a t\u00e9rmino lo que llevan mucho tiempo planeando: el derrocamiento de toda sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ciertamente, estos son los que, como atestiguan las Sagradas Escrituras, &#8216;Contaminan la carne, desprecian el dominio y blasfeman de la majestad&#8217; [Judas 8.] No dejan nada intacto o entero que, tanto por las leyes humanas como por las divinas, haya sido sabiamente decretado para la salud y la belleza de la vida. Rechazan la obediencia a las potestades superiores, a las que, seg\u00fan la admonici\u00f3n del Ap\u00f3stol, toda alma debe estar sujeta, y que derivan de Dios el derecho de gobernar; y proclaman la absoluta igualdad de todos los hombres en derechos y deberes. Degradan la uni\u00f3n natural del hombre y la mujer, que se considera sagrada incluso entre los pueblos b\u00e1rbaros; y su v\u00ednculo, por el que la familia se mantiene unida principalmente, lo debilitan, o incluso lo entregan a la lujuria. Atra\u00eddos, en fin, por la codicia de los bienes presentes, que es &#8216;la ra\u00edz de todos los males que algunos codiciando han extraviado de la fe,'[1 Tim. 6:10. Y mediante un plan de horrible maldad, mientras parecen deseosos de cuidar de las necesidades y satisfacer los deseos de todos los hombres, se esfuerzan por apoderarse y mantener en com\u00fan todo lo que ha sido adquirido ya sea por t\u00edtulo de herencia leg\u00edtima, o por el trabajo del cerebro y las manos, o por el ahorro en el propio modo de vida. Estas son las sorprendentes teor\u00edas que pronuncian en sus reuniones, exponen en sus panfletos y esparcen por doquier en una nube de revistas y tratados. Por eso, la venerada majestad y poder de los reyes se ha granjeado un odio tan feroz por parte de sus sediciosos pueblos, que los traidores desleales, impacientes de toda restricci\u00f3n, m\u00e1s de una vez en un breve per\u00edodo han levantado sus armas en imp\u00edo atentado contra la vida de sus propios soberanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero la audacia de estos malos hombres, que d\u00eda a d\u00eda amenaza m\u00e1s y m\u00e1s a la sociedad civil con la destrucci\u00f3n, y golpea las almas de todos con ansiedad y temor, encuentra su causa y origen en aquellas doctrinas venenosas que, esparcidas en tiempos pasados entre el pueblo, como semilla maligna dieron a su debido tiempo tan fatal fruto. Porque sab\u00e9is, venerables hermanos, que aquella guerra mort\u00edfera que desde el siglo XVI en adelante han emprendido los innovadores contra la fe cat\u00f3lica, y que ha crecido en intensidad hasta nuestros d\u00edas, ten\u00eda por objeto subvertir toda la revelaci\u00f3n y derribar el orden sobrenatural, para abrir as\u00ed el camino a los descubrimientos, o m\u00e1s bien a las alucinaciones, de la sola raz\u00f3n. Esta clase de error, que falsamente usurpa para s\u00ed el nombre de raz\u00f3n, ya que atrae y despierta el apetito natural que hay en el hombre de sobresalir, y da rienda suelta a los deseos il\u00edcitos de todo tipo, ha penetrado f\u00e1cilmente no s\u00f3lo en la mente de una gran multitud de hombres, sino tambi\u00e9n en gran medida en la sociedad civil. De ah\u00ed que, por una nueva especie de impiedad, inaudita incluso entre las naciones paganas, se hayan constituido estados sin contar para nada con Dios ni con el orden establecido por \u00c9l; se ha dado a entender que la autoridad p\u00fablica no deriva de Dios ni sus principios, ni su majestad, ni su poder de gobernar, sino m\u00e1s bien de la multitud, la cual, crey\u00e9ndose absuelta de toda sanci\u00f3n divina, s\u00f3lo se inclina ante las leyes que haya dictado a su propia voluntad. Las verdades sobrenaturales de la fe han sido atacadas y desechadas como si fueran hostiles a la raz\u00f3n, y el mismo Autor y Redentor de la raza humana ha sido desterrado poco a poco de las universidades, de los liceos y de los gimnasios, en una palabra, de todas las instituciones p\u00fablicas. Las recompensas y los castigos de una vida futura y eterna han sido entregados al olvido, y el ardiente deseo de felicidad se ha limitado a los l\u00edmites del presente. Habi\u00e9ndose esparcido por todas partes doctrinas como \u00e9stas, habiendo surgido por todas partes una licencia tan grande de pensamiento y acci\u00f3n, no es de extra\u00f1ar que los hombres de la clase m\u00e1s baja, cansados de su miserable casa o taller, est\u00e9n ansiosos por atacar las casas y fortunas de los ricos; no es de extra\u00f1ar que ya no exista ning\u00fan sentido de seguridad ni en la vida p\u00fablica ni en la privada, y que la raza humana haya avanzado hasta el borde mismo de la disoluci\u00f3n final.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[<a href=\"https:\/\/es.catholic.net\/op\/articulos\/32227\/cat\/627\/quod-apostolici-muneris-leon-xiii.html\">Quod Apostolici Muneris, 28 de diciembre de 1878<\/a>.]<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre la masoner\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab3. En una crisis tan urgente, cuando un ataque tan feroz y tan apremiante se hace contra el nombre cristiano, es Nuestro deber se\u00f1alar el peligro, se\u00f1alar qui\u00e9nes son los adversarios, y en la medida de Nuestro poder hacer frente a sus planes y maquinaciones&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab12. Ahora bien, la doctrina fundamental de los naturalistas&#8230; es que la naturaleza humana y la raz\u00f3n humana deben ser en todas las cosas due\u00f1as y gu\u00edas. Estableciendo esto, poco les importan los deberes para con Dios, o los pervierten con opiniones err\u00f3neas y vagas. Pues niegan que algo haya sido ense\u00f1ado por Dios; no admiten ning\u00fan dogma de religi\u00f3n o verdad que no pueda ser comprendido por la inteligencia humana, ni ning\u00fan maestro a quien se deba creer en raz\u00f3n de su autoridad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab17. Pero los naturalistas van mucho m\u00e1s lejos; porque, habiendo entrado, en las cosas m\u00e1s elevadas, en un camino completamente err\u00f3neo, son llevados precipitadamente a los extremos, ya por raz\u00f3n de la debilidad de la naturaleza humana, ya porque Dios les inflige el justo castigo de su orgullo. De aqu\u00ed resulta que ya no consideran como ciertas y permanentes aquellas cosas que son plenamente comprendidas por la luz natural de la raz\u00f3n, como lo son ciertamente: la existencia de Dios, la naturaleza inmaterial del alma humana y su inmortalidad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab22. Luego vienen sus doctrinas de pol\u00edtica, en las que los naturalistas establecen que todos los hombres tienen el mismo derecho, y son en todos los aspectos de igual y semejante condici\u00f3n; que cada uno es naturalmente libre; que nadie tiene derecho a mandar a otro; que es un acto de violencia exigir a los hombres que obedezcan a cualquier autoridad que no sea la obtenida de ellos mismos. Seg\u00fan esto, por lo tanto, todas las cosas pertenecen al pueblo libre; el poder se detenta por mandato o permiso del pueblo, de modo que, cuando cambia la voluntad popular, los gobernantes pueden ser leg\u00edtimamente depuestos y la fuente de todos los derechos y deberes civiles est\u00e1 en la multitud o en la autoridad gobernante cuando \u00e9sta se constituye seg\u00fan las \u00faltimas doctrinas. Se sostiene tambi\u00e9n que el Estado debe carecer de Dios; que en las diversas formas de religi\u00f3n no hay raz\u00f3n para que una tenga precedencia sobre otra; y que todas deben ocupar el mismo lugar.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/es.catholic.net\/op\/articulos\/2509\/humanum-genus.html\">[Humanum Genus, 20 de abril de 1884.]<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre la naturaleza de la libertad humana<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab15. Lo que los naturalistas o racionalistas pretenden en filosof\u00eda, eso intentan los partidarios del liberalismo, llevando a la pr\u00e1ctica los principios establecidos por el naturalismo, en el dominio de la moral y de la pol\u00edtica. La doctrina fundamental del racionalismo es la supremac\u00eda de la raz\u00f3n humana, la cual, rehusando la debida sumisi\u00f3n a la raz\u00f3n divina y eterna, proclama su propia independencia y se constituye en principio supremo y fuente y juez de la verdad. De ah\u00ed que estos seguidores del liberalismo nieguen la existencia de cualquier autoridad divina a la que se deba obediencia, y proclamen que cada hombre es ley para s\u00ed mismo; de donde surge ese sistema \u00e9tico que ellos denominan moral independiente, y que, bajo la apariencia de libertad, exonera al hombre de toda obediencia a los mandatos de Dios, y lo sustituye por una licencia sin l\u00edmites.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[<a href=\"http:\/\/es.catholic.net\/op\/articulos\/42897\/cat\/414\/libertas-ndice-.html\">Libertas, 20 de junio de 1888.]<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sobre las nuevas opiniones<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abEl principio que subyace en estas nuevas opiniones es que, para atraer m\u00e1s f\u00e1cilmente a los que difieren de ella, la Iglesia deber\u00eda conformar sus ense\u00f1anzas m\u00e1s de acuerdo con el esp\u00edritu de la \u00e9poca y relajar parte de su antigua severidad y hacer algunas concesiones a las nuevas opiniones. Muchos piensan que estas concesiones deben hacerse no s\u00f3lo en lo que se refiere a los modos de vida, sino incluso a las doctrinas que pertenecen al dep\u00f3sito de la fe. Sostienen que ser\u00eda oportuno, para ganar a los que difieren de nosotros, omitir ciertos puntos de su ense\u00f1anza que son de menor importancia, y atenuar el significado que la Iglesia siempre les ha atribuido. No hacen falta muchas palabras, amado hijo, para probar la falsedad de estas ideas si se recuerda la naturaleza y el origen de la doctrina que la Iglesia propone. El Concilio Vaticano dice sobre este punto: \u00abPorque la doctrina de la fe que Dios ha revelado no ha sido propuesta, como una invenci\u00f3n filos\u00f3fica que deba ser perfeccionada por el ingenio humano, sino que ha sido entregada como dep\u00f3sito divino a la Esposa de Cristo para ser fielmente guardada e infaliblemente declarada. Por tanto, se ha de conservar perpetuamente el sentido de los dogmas sagrados que nuestra Santa Madre, la Iglesia, ha declarado una vez, ni se ha de apartar jam\u00e1s de ese sentido con la pretensi\u00f3n o el pretexto de una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de los mismos\u00bb. &#8211; <em>Constitutio de Fide Catholica<\/em>, cap\u00edtulo IV.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que est\u00e9 lejos de la mente de cualquiera suprimir por cualquier raz\u00f3n cualquier doctrina que haya sido transmitida. Semejante pol\u00edtica tender\u00eda m\u00e1s bien a separar a los cat\u00f3licos de la Iglesia que a incorporar a los que difieren. Nada hay m\u00e1s cercano a nuestro coraz\u00f3n que el que los separados del redil de Cristo vuelvan a \u00e9l, pero no de otra manera que por el camino se\u00f1alado por Cristo.\u00bb [<a href=\"https:\/\/www.mercaba.org\/LEON%20XIII\/leo13-01.htm\">Testem Benevolentiae Nostrae, 22 de enero de 1899<\/a>.]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Articulo original del sitio Traditional Catholic (\u201cCat\u00f3lico tradicional\u201d) http:\/\/traditionalcatholic.net\/ Papa Le\u00f3n XIII (1878-1903) &nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abAl comienzo mismo de Nuestro pontificado, como exig\u00eda la naturaleza de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":425,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[11,39],"tags":[128,130,41],"class_list":["post-428","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-educacion","category-iglesia","tag-historia","tag-leon-xiii","tag-vaticano"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catolico-Tradicional.gif","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=428"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/428\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":430,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/428\/revisions\/430"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}