{"id":266,"date":"2023-12-23T15:25:49","date_gmt":"2023-12-23T21:25:49","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=266"},"modified":"2023-12-23T15:31:35","modified_gmt":"2023-12-23T21:31:35","slug":"el-adviento-un-repaso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2023\/12\/23\/el-adviento-un-repaso\/","title":{"rendered":"El Adviento: un repaso"},"content":{"rendered":"\n<p>Traducci\u00f3n realizada por Jules<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-rounded\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"692\" height=\"724\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-267\" style=\"width:555px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin.jpg 692w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin-287x300.jpg 287w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>&#8211;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><strong>Tema<\/strong><\/td><td>La venida de Cristo, tanto hist\u00f3rica como futura<\/td><\/tr><tr><td><strong>Color<\/strong><\/td><td>Morado<\/td><\/tr><tr><td><strong>Sentimiento<\/strong><\/td><td>Anticipaci\u00f3n sombr\u00eda, gozosa pero restringida, en aumento cada d\u00eda hasta Navidad; como el esperar de una madre encinta, inseguro y humilde hasta que d\u00e9 a luz a su hijo<\/td><\/tr><tr><td><strong>S\u00edmbolos<\/strong><\/td><td>Velas del Adviento; la cuna vac\u00eda; san Juan el Bautista; las Diez v\u00edrgenes<\/td><\/tr><tr><td><strong>Duraci\u00f3n<\/strong><\/td><td>Desde el cuarto domingo antes de Navidad hasta la Vigilia de esta, en la noche del 24 de diciembre.El tercer domingo de Adviento se conoce como el \u201cdomingo de gaudete\u201d.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p>El enfoque del Adviento es la preparaci\u00f3n para la venida del Se\u00f1or, tanto en conmemoraci\u00f3n de Su Natividad como en la espera de Su retorno glorioso al final de los tiempos. Una mayor\u00eda de protestantes \u2014y demasiados cat\u00f3licos\u2014 consideran equivocadamente que ese tiempo forma parte del \u201ctiempo de Navidad\u201d; en realidad, el tiempo lit\u00fargico de Navidad comienza s\u00f3lo en las primeras v\u00edsperas de la fiesta, el 24 de diciembre, y dura hasta la octava de la Epifan\u00eda, el 14 de enero. Contin\u00faa de forma espiritual hasta el 2 de febrero, cuando todas las celebraciones de la Infancia de Cristo dan lugar gradualmente a la Septuag\u00e9sima y a la Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>El estado de \u00e1nimo que caracteriza al Adviento es de preparaci\u00f3n espiritual sombr\u00eda que se vuelve m\u00e1s gozosa de d\u00eda en d\u00eda. Es justamente por eso que hay que denunciar con fuerza el comercialismo chill\u00f3n asociado a \u201cNavidad\u201d tal como se hace ver hoy en d\u00eda en el mundo occidental. Esta actitud debe evitarse lo m\u00e1s posible. El cantar villancicos (que por alguna raz\u00f3n siempre empieza m\u00e1s temprano cada a\u00f1o); el hablar de \u201cNavidad\u201d como si ya fuera una realidad presente; los \u00e1rboles decorados y todo el festejo en general, todo eso es<em>&nbsp;a destiempo&nbsp;<\/em>para los cat\u00f3licos. Tenemos que mantener la \u00edndole santa y penitencial del tiempo del Adviento, acord\u00e1ndonos que nos preparamos a acoger a Cristo; no se trata de otro pretexto (como si estos no bastaran ya) para los regalos, los festines y el despilfarro.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que subrayar, sin embargo, que el Adviento y la Cuaresma no son iguales en cuanto a su car\u00e1cter penitencial. He aqu\u00ed una reflexi\u00f3n del Padre Lawrence Smith que resume magn\u00edficamente este razonamiento:<\/p>\n\n\n\n<p>El Adviento sirve para alistarse, que Cristo viene a vivir con nosotros; la Cuaresma sirve para prepararse a morir con Cristo. El Adviento hace posible a la Cuaresma; la Cuaresma hace posible a la salvaci\u00f3n. Durante el Adviento, la eternidad se hace m\u00e1s cercana a la tierra; en la Cuaresma, el tiempo mismo alcanza su consumaci\u00f3n, en el sacrificio eterno de Cristo a Su Padre. El Adviento da lugar a la vida temporal de Cristo en la tierra; la Cuaresma da lugar a la vida eterna de Cristo en el cielo. La Cruz \u2014por medio de la santa misa, la penitencia y la mortificaci\u00f3n\u2014 es el puente que junta el Adviento a la Cuaresma, Cristo a Su Iglesia, el hombre a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de los tiempos penitenciales de la Iglesia es un morir al mundo con visi\u00f3n de obtener vida nueva en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El apologista cat\u00f3lico Jacob Michael escribi\u00f3 algo muy interesante sobre c\u00f3mo el norteamericano mundano de hoy en d\u00eda percibe la \u201cNavidad\u201d, que aparentemente comienza despu\u00e9s del D\u00eda de Acci\u00f3n de gracias y termina el 25 de diciembre \u2014y c\u00f3mo enseguida hace sus resoluciones de a\u00f1o nuevo antes de que llegue el primero de enero\u2014:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026lo que hacen los cristianos (o \u00a1deber\u00edan estar haciendo!) durante el Adviento es un presagio de lo que van a estar haciendo durante aquellos d\u00edas que han de preceder a la Segunda Venida; lo que los no cristianos descuidan de hacer durante el Adviento y dejan para despu\u00e9s de Navidad es precisamente un presagio de lo que experimentar\u00e1n en la Segunda Venida.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros los cristianos hemos de prepararnos para la venida de Cristo; esta venida se simboliza y recuerda en Navidad. Los no cristianos pierden esta oportunidad de prepararse, y despu\u00e9s toman sus resoluciones, apresuradamente, en los seis d\u00edas que siguen al 25. Llegado el momento, sin embargo, ya es tarde \u2014ya pas\u00f3 Navidad, Nuestro Se\u00f1or ha visitado a la tierra y ha pillado a estas almas desprevenidas\u2014. Es precisamente as\u00ed que tendr\u00e1 lugar el Segundo Advenimiento de Cristo, cuando los que han postergado incesantemente las preparaciones necesarias de pronto saldr\u00e1n en desbandada para poner orden en sus vidas. Pero ya ser\u00e1 tarde para estas almas miserables; ya no habr\u00e1 tiempo de arrepentimiento. En Su retorno glorioso Cristo ser\u00e1 menos indulgente que lo fue en la Encarnaci\u00f3n. Adem\u00e1s no habr\u00e1 temporada de cuatro semanas de advertencia previa antes de la Segunda Venida, como tenemos en el Adviento. Tampoco habr\u00e1 \u201cper\u00edodo de gracia\u201d de seis d\u00edas despu\u00e9s de la Segunda Venida, como lo presume tener el mundo entre el 26 y el 31 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, por favor, restauremos al Adviento; no proclamemos que \u201ces Navidad\u201d hasta que lo sea de verdad. Algo que nos ayuda a enfocarnos en este tema de la preparaci\u00f3n es leer unas par\u00e1bolas de Cristo, como la de la Higuera, la del Hombre que se va de viaje, la de los Servidores fieles y malos y la de las Diez v\u00edrgenes, todas en los cap\u00edtulos 24 y 25 del Evangelio de san Mateo. Igual de gran utilidad es pensar en el santo que personifica, mejor que nadie, el esp\u00edritu de esta temporada: el gran san Juan el Bautista. Si usted tiene un \u00edcono de este profeta, ven\u00e9relo en especial ahora. Dir\u00edjasele oraciones especiales, considerando la \u201cvoz del que clama en el desierto\u201d: \u00a1\u201cabrid camino a Yahveh, trazad . . . una calzada recta a nuestro Dios\u201d! (Jn 1,23; Is 40,3). Notaremos que las lecturas de los segundo, tercer y cuarto domingos del Adviento tratan sobre san Juan, heraldo terrenal de la venida de Cristo, quien san Efr\u00e9n compar\u00f3 con la Estrella de Bel\u00e9n, heraldo celestial de Su venida.<\/p>\n\n\n\n<p>San Efr\u00e9n compuso el texto&nbsp;siguiente, que nos recuerda el mensaje del Precursor:<\/p>\n\n\n\n<p>Para atajar toda pregunta de sus disc\u00edpulos sobre el momento de su venida, Cristo dijo:&nbsp;<em>Esa hora nadie la sabe, ni los \u00c1ngeles ni el Hijo. No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas.<\/em>&nbsp;Quiso ocultarnos esto para que permanezcamos en vela y para que cada uno de nosotros pueda pensar que ese acontecimiento se producir\u00e1 durante su vida. Si el tiempo de su venida hubiera sido revelado, vano ser\u00eda su advenimiento, y las naciones y siglos en que se producir\u00e1 ya no lo desear\u00edan. Ha dicho muy claramente que vendr\u00e1, pero sin precisar en qu\u00e9 momento. As\u00ed todas las generaciones y todas las \u00e9pocas lo esperan ardientemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el Se\u00f1or haya dado a conocer las se\u00f1ales de su venida, no se advierte con claridad el t\u00e9rmino de las mismas, pues, sometidas a un cambio constante, estas se\u00f1ales han aparecido y han pasado ya; m\u00e1s a\u00fan, contin\u00faan todav\u00eda. La \u00faltima venida del Se\u00f1or, en efecto, ser\u00e1 semejante a la primera. Pues, del mismo modo que los justos y los profetas lo deseaban, porque cre\u00edan que aparecer\u00eda en su tiempo, as\u00ed tambi\u00e9n cada uno de los fieles de hoy desean recibirlo en su propio tiempo, por cuando que Cristo no ha revelado el d\u00eda de su aparici\u00f3n. Y no lo ha revelado para que nadie piense que \u00c9l, dominador de la duraci\u00f3n y del tiempo, est\u00e1 sometido a alguna necesidad o a alguna hora. Lo que el mismo Se\u00f1or ha establecido, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ocult\u00e1rsele, siendo as\u00ed que \u00c9l mismo ha detallado las se\u00f1ales de su venida? Ha puesto de relieve esas se\u00f1ales para que, desde entonces, todos los pueblos y todas las \u00e9pocas pensaran que el advenimiento de Cristo se realizar\u00eda en su propio tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Velad, pues cuando el cuerpo duerme, es la naturaleza quien nos domina; y nuestra actividad entonces no ser\u00e1 dirigida por la voluntad, sino por los impulsos de la naturaleza. Y cuando reina sobre el alma un pesado sopor \u2014por ejemplo, la pusilanimidad o la melancol\u00eda\u2014, es el enemigo quien domina el alma y la conduce contra su propio gusto. Se adue\u00f1a del cuerpo la fuerza de la naturaleza, y del alma el enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso ha hablado nuestro Se\u00f1or de la vigilancia del alma y del cuerpo, para que el cuerpo no caiga en un pesado sopor ni el alma en el entorpecimiento y el temor, como dice la Escritura:&nbsp;<em>Sacud\u00edos la modorra, como es raz\u00f3n<\/em>; y tambi\u00e9n:&nbsp;<em>Me he levantado y estoy contigo;&nbsp;<\/em>y todav\u00eda:<em>&nbsp;No os acobard\u00e9is<\/em>. Por todo ello, nosotros, encargados de este ministerio, no nos acobardamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Preparativos temporales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es el Adviento un tiempo de preparaci\u00f3n en un sentido m\u00e1s terrenal. Las casas se limpian de arriba para abajo, y las golosinas como las tortas y galletas de Navidad se preparan entre familias por centenas, para ser luego distribuidas a parientes y amigos, cuando por fin llegue el d\u00eda de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor es no decorar el \u00e1rbol de Navidad (o, por lo menos, no prenderle las luces) hasta Nochebuena \u2014porque el Adviento propio es penitencial\u2014, pero s\u00ed se puede ocupar el tiempo muy bien, como por ejemplo fabricar decoraciones con los seres queridos. He aqu\u00ed una&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/bakersclay2.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><u>receta<\/u><\/a>&nbsp;para hacer arcilla figulina [enlace en ingl\u00e9s solamente].<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tarjetas de Navidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el siglo XIX, ciertos cat\u00f3licos env\u00edan tarjetas de Navidad durante ese momento del a\u00f1o, com\u00fanmente con temas religiosos y evitando el lenguaje y las im\u00e1genes secularizados, tan prevalentes hoy en d\u00eda (es decir, \u201cfelices fiestas\u201d en vez de \u201cfeliz Navidad\u201d; Pap\u00e1 Noel o duendes navide\u00f1os en vez de la Virgen con el Ni\u00f1o\u2026). Hay que hacer hincapi\u00e9 en Cristo, \u00a1siempre! Tarjetas de Navidad con tema religioso se vuelven cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de encontrar; igual, se recomienda comprarlas de librer\u00edas cat\u00f3licas con bastante anticipaci\u00f3n. Por lo menos, un mensaje cat\u00f3lico puede a\u00f1adirse dentro de una tarjeta que de otra manera ser\u00eda de enfoque puramente profano. (Mientras estamos en eso, el \u00e1ngel nunca dijo a los pastores, \u201cGloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres\u201d, tal como se lee en la versi\u00f3n&nbsp;<em>Reina Valera G\u00f3mez<\/em>; dijo m\u00e1s bien, como se lee en la Vulgata,&nbsp;<em>Gloria in altissimis Deo,<\/em><em>&nbsp;et in terra pax hominibus bon\u00e6 voluntatis<\/em>, es decir, \u201cGloria a Dios en lo alto del cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad\u201d (Lc 2,14), diferencia de sentido enorme; en efecto, no se comunique nunca la idea err\u00f3nea de que pueda haber paz entre hombres de mala voluntad.)<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, las tarjetas deber\u00edan enviarse m\u00e1s o menos dos semanas antes de Navidad (digamos en la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe) para asegurar que lleguen a tiempo. Las tarjetas recibidas se exponen en los \u00e1lbumes familiares, en las mesas aleatoriamente o en las paredes, de las cuales penden atadas con cinta decorativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tal como en las tarjetas navide\u00f1as secularizadas, bien har\u00edan los cat\u00f3licos si evitaran frases pol\u00edticamente correctas como \u201cfelices fiestas\u201d, \u201clindas vacaciones\u201d y todo lo dem\u00e1s. \u201cFeliz Navidad\u201d es la salutaci\u00f3n apropiada \u2014y si uno quiere entrar en los detalles, los cat\u00f3licos pueden decir \u201cbuen Adviento\u201d o incluso \u201cun santo Adviento a ti\u201d hasta la primera misa en Nochebuena, y desde entonces, \u201cFeliz Navidad\u201d durante los doce d\u00edas siguientes\u2014. Aunque la gente no entienda inicialmente, de ah\u00ed se presenta una oportunidad a los cat\u00f3licos para explicar (con una sonrisa, por supuesto).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otras costumbres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/customsadvent2.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La corona de Adviento<\/a>,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/customsadvent9.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">el \u00e1rbol de Jes\u00e9<\/a>,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/adventcribs.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">las escenas de Navidad<\/a>&nbsp;(cuyos nombres var\u00edan mucho entre regiones de habla hispana: belenes, nacimientos, pesebres, pasitos, para nombrar algunos\u2026) y&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/customsadvent12.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">calendarios de Adviento<\/a>&nbsp;todos forman parte de la cultura del Adviento (y cada elemento tiene su p\u00e1gina propia en este sitio) [enlaces en ingl\u00e9s solamente], pero hay que subrayar aqu\u00ed una costumbre en particular, una que las familias deber\u00edan intentar comenzando en el primer domingo del Adviento: el&nbsp;<em>Christkindl<\/em>&nbsp;(en alem\u00e1n, Ni\u00f1o Jes\u00fas). Mar\u00eda von Trapp explica:<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, entra la madre con el taz\u00f3n en la mano, el cual pasa a los dem\u00e1s. Esta vez est\u00e1n escritos en los pedacitos de papel los nombres de cada miembro de la familia. Los papelitos est\u00e1n cuidadosamente enrollados, pues el sorteo tiene que hacerse en secreto. El nombre de la persona que uno sortea est\u00e1 ya bajo su cuidado especial: a partir de ese d\u00eda hasta Navidad, tiene que hacerle tantos peque\u00f1os favores como pueda. Tiene que hacerle al menos una sorpresita cada d\u00eda \u2014sin que el\/la receptor(a) se entere de qui\u00e9n se la hizo\u2014. Resulta un maravilloso ambiente de suspenso alegre, bondad y atenci\u00f3n amorosa. Quiz\u00e1 hoy usted descubra que alguien le ha hecho la cama, pulido los zapatos o informado, discretamente en una tarjeta de santo, que \u201choy rec\u00e9 un rosario por ti\u201d o que se ha ofrecido unos sacrificios por usted. La nueva relaci\u00f3n se llama&nbsp;<em>Christkindl<\/em>&nbsp;(Ni\u00f1o Jes\u00fas) en el viejo pa\u00eds, donde los ni\u00f1os tienen la creencia de que el Ni\u00f1o Jes\u00fas mismo es el que trae el \u00e1rbol de Navidad y los regalos que debajo de \u00e9l se colocan.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s lindo en esta tradici\u00f3n es que la relaci\u00f3n es rec\u00edproca. La persona cuyo nombre sorteo se convierte para m\u00ed en el Ni\u00f1o Jes\u00fas, indefenso en el pesebre; y en cuanto hago estos muchos actos de amor y consideraci\u00f3n por un miembro de mi familia, los hago en realidad por el Infante de Bel\u00e9n, seg\u00fan est\u00e1 escrito, \u201cEl que recibe a uno de estos peque\u00f1os en mi Nombre, me recibe a m\u00ed mismo\u201d. Es por eso que esta persona en particular se convierte en mi&nbsp;<em>Christkindl<\/em>. Al mismo tiempo, tambi\u00e9n soy yo el&nbsp;<em>Christkindl<\/em>&nbsp;de la persona que recibe mi atenci\u00f3n porque quiero imitar al Santo Ni\u00f1o y prestar estos peque\u00f1os servicios con el mismo esp\u00edritu que Le anim\u00f3 a \u00c9l en aquella casita de Nazaret, donde en Su infancia sirvi\u00f3 a Su Madre y Su padre adoptivo con semejante amor y devoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias veces durante la semana se oyen exclamaciones tales como \u201c\u00a1Qu\u00e9 fenomenal&nbsp;<em>Christkindl&nbsp;<\/em>tengo este a\u00f1o!\u201d, o \u201c\u00a1Cielos! \u00a1Se me olvid\u00f3 hacer algo por mi&nbsp;<em>Christkindl<\/em>, y ya es hora de cenar!\u201d Costumbre muy agradable, contribuye grandemente a crear el verdadero ambiente de Navidad y su pr\u00e1ctica tiene que darse a conocer por montes y valles.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas siete noches del Adviento se conocen como \u201clas noches doradas\u201d y en aquellos d\u00edas la cercana venida de Nuestro Se\u00f1or se siente ya m\u00e1s fuerte, viva, intensa. Las&nbsp;<em>ant\u00edfonas O<\/em>&nbsp;(o&nbsp;<em>ant\u00edfonas mayores<\/em>) se cantan en las v\u00edsperas y las familias pueden practicar devociones especiales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cM\u00edstica del Adviento\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De&nbsp;<em>El a\u00f1o lit\u00fargico<\/em>&nbsp;de dom Pr\u00f3spero Gueranger<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si, despu\u00e9s de haber detallado las caracter\u00edsticas que distinguen al tiempo del Adviento de cualquier otro tiempo, queremos penetrar ahora en las profundidades del misterio que ocupa a la Iglesia durante este per\u00edodo, hallaremos que el misterio del&nbsp;<em>Advenimiento<\/em>&nbsp;de Jesucristo es a la vez simple y triple.&nbsp;<em>Simple<\/em>, porque es el mismo Hijo de Dios el que viene;&nbsp;<em>triple<\/em>, porque viene en tres ocasiones y de tres maneras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>En el primer Advenimiento<\/em>, dice san Bernardo en el serm\u00f3n quinto sobre el Adviento, viene carne y debilidad;&nbsp;<em>en el segundo<\/em>&nbsp;viene en esp\u00edritu y poder\u00edo;<em>&nbsp;en el tercero<\/em>&nbsp;viene en gloria y majestad; el segundo Advenimiento es el medio por el que se pasa del primero al tercero.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el misterio del Adviento. Oigamos ahora la explicaci\u00f3n que Pedro de Blosio nos da de esta triple visita de Cristo, en su serm\u00f3n tercero&nbsp;<em>de Adventu<\/em>: \u201cHay tres Advenimientos del Se\u00f1or, el primero en carne, el segundo al alma, el tercero en el d\u00eda del juicio. El primero ocurri\u00f3 en medio de la noche, seg\u00fan la frase del Evangelio:&nbsp;<em>Se oy\u00f3 un clamor en medio de la noche: He aqu\u00ed el Esposo<\/em>. Este primer Advenimiento ya pas\u00f3: porque Cristo apareci\u00f3 en la tierra y convivi\u00f3 con los hombres. Ahora estamos en el segundo Advenimiento: pero con tal de que seamos dignos de que venga a nosotros; porque \u00c9l ha dicho que&nbsp;<em>si le amamos, vendr\u00e1 a nosotros y har\u00e1 en nosotros su morada<\/em>. Por consiguiente, este Advenimiento no es para nosotros algo completamente seguro, porque \u00bfqui\u00e9n, sino solamente el Esp\u00edritu divino, conoce los que son suyos? Aquellos a quienes el ansia de las cosas celestiales saca fuera de s\u00ed mismos saben cu\u00e1ndo viene,&nbsp;<em>pero no de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va<\/em>. En cuanto al tercer Advenimiento, es seguro que ha de ocurrir; pero muy incierto cu\u00e1ndo ocurrir\u00e1: puesto que no hay nada tan cierto como la muerte pero tampoco tan incierto como el d\u00eda de la muerte.&nbsp;<em>En el preciso momento en que se hable de paz y seguridad<\/em>, dice el Sabio,&nbsp;<em>aparecer\u00e1 repentinamente la muerte, como aparecen en el seno de la mujer los dolores del parto, y nadie podr\u00e1 huir<\/em>. La primera venida fue, pues, humilde y oculta, la segunda misteriosa y llena de amor, la tercera ser\u00e1 resplandeciente y terrible. En su primer Advenimiento Cristo fue injustamente juzgado por los hombres; en el segundo nos hace justos por la gracia; en el tercero juzgar\u00e1 en justicia a todo lo criado; en el primer Advenimiento fue Cordero, en el \u00faltimo ser\u00e1 Le\u00f3n, en el segundo Amigo rebosante de ternura\u201d<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa Iglesia aguarda, pues, durante el Adviento con l\u00e1grimas e impaciencia la venida de Cristo en su primero Advenimiento. Y as\u00ed, se hace eco de las ardientes expresiones de los Profetas, las que a\u00f1ade sus propias s\u00faplicas. Las ansias de Mes\u00edas no son, en boca de la Iglesia, un simple recuerdo de los anhelos de antiguo pueblo: tienen un valor real, una eficaz influencia sobre el gran acto de la generosidad del Padre celestial, que nos dio a su Hijo. Desde toda la eternidad, las oraciones reunidas del antiguo pueblo y las de la Iglesia cristiana estuvieron presentes ante el divino acatamiento; y fue despu\u00e9s de haberlas o\u00eddo y escuchado todas, cuando se decidi\u00f3 a enviar en su debido tiempo a la tierra este celestial roc\u00edo que hizo germinar al Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia ansia tambi\u00e9n al segundo Advenimiento, consecuencia del primero, y que consiste como acabamos de verlo, en la visita que el Esposo hace a la Esposa. Este Advenimiento ocurre todos los a\u00f1os en la fiesta de Navidad;&nbsp;<em>un nuevo nacimiento del Hijo de Dios<\/em>&nbsp;liberta a la sociedad de los Fieles, del yugo de la esclavitud que el enemigo quisiera imponerle<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn2\">[2]<\/a>. Durante el Adviento la Iglesia pide, pues, ser visitada por el que es su Jefe y Esposo, visitada en su Jerarqu\u00eda, en sus miembros, vivos unos y otros ya difuntos pero que pueden volver a la vida; y por fin en todos los que no est\u00e1n en comuni\u00f3n con ella, en los mismos infieles para que se conviertan a la luz verdadera, que tambi\u00e9n para ellos luce. Las expresiones de la Liturgia, que emplea la Iglesia para pedir este amoroso e invisible Advenimiento, son las mismas que aquellas por las cuales solicita la venida del Redentor en la carne; porque proporcionalmente la situaci\u00f3n es id\u00e9ntica. En vano hubiera venido el Hijo de Dios, hace diecinueve siglos, si no volviera a venir para cada uno de nosotros y en cada momento de nuestra existencia, para procurarnos y fomentar en nosotros esa vida sobrenatural cuyo principio es \u00c9l y el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta visita anual del Esposo no colma los deseos de la Iglesia: suspira todav\u00eda por el tercer Advenimiento que ser\u00e1 la consumaci\u00f3n de todo y la abrir\u00e1 las puertas de la eternidad. Conserva en su memoria la \u00faltima frase del Esposo:&nbsp;<em>He aqu\u00ed que vengo a su tiempo<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>;<\/em>&nbsp;y dice con fervor:&nbsp;<em>\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em>&nbsp;Tiene prisa por verse libre de la sujeci\u00f3n del tiempo; suspira por ver completo el n\u00famero de los elegidos y por ver aparecer la se\u00f1al de su Libertador y Esposo sobre las nubes del cielo. Hasta all\u00ed, pues, se extiende el sentido de los deseos que expresa en su Liturgia de Adviento; esa es la explicaci\u00f3n de la frase del disc\u00edpulo amado en su profec\u00eda:&nbsp;<em>He aqu\u00ed las bodas del Cordero, y la Esposa est\u00e1 preparada<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas, el d\u00eda de la llegada del Esposo ser\u00e1 tambi\u00e9n un d\u00eda terrible. La Santa Iglesia tiembla con frecuencia con el solo pensamiento del tremendo tribunal ante el que comparecer\u00e1 todo el mundo. Califica a este d\u00eda de \u201cd\u00eda de ira, del cual dijeron David y la Sibila que reducir\u00eda al mundo a cenizas; d\u00eda de l\u00e1grimas y espanto.\u201d Y no es que tema por s\u00ed misma, habi\u00e9ndose de colocar sobre su frente en ese d\u00eda la corona de Esposa de un modo definitivo; pero su coraz\u00f3n maternal tiembla ante la idea de que muchos de sus hijos estar\u00e1n a la izquierda del Juez, y que privados de toda sociedad con los elegidos, ser\u00e1n arrojados para siempre, atados de pies y manos, en las tinieblas donde no habr\u00e1 m\u00e1s que llanto y crujir de dientes. He ah\u00ed la raz\u00f3n por la que se detiene la Iglesia con tanta frecuencia, en la Liturgia del Adviento, a considerar el Advenimiento de Cristo como un Advenimiento terrible y, en las Escrituras, elige los trozos m\u00e1s a prop\u00f3sito para despertar un saludable terror en el alma de aquellos de sus hijos que tal vez duerman en el sue\u00f1o del pecado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/e3\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin..jpg\" alt=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/e3\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin..jpg\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Este es, pues, el triple misterio del Adviento. Ahora bien, las formas lit\u00fargicas de que se halla revestido son de dos clases: consisten las unas en oraciones, lecturas y otras f\u00f3rmulas en que se emplean las palabras para traducir los sentimientos que acabamos de exponer; las otras consisten en ritos externos caracter\u00edsticos de este santo tiempo y destinados a completar la expresi\u00f3n de los cantos y de las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el color de duelo que se cubre, la Santa Iglesia quiere hacer sensible a los ojos del pueblo la tristeza que embarga su coraz\u00f3n. Exceptuando las fiestas de los Santos, no usa m\u00e1s que el color violeta; el Di\u00e1cono deja la dalm\u00e1tica, y el Subdi\u00e1cono la T\u00fanica. Antiguamente se lleg\u00f3 a usar el color negro en varios lugares, como Tours, Mans, etc. Este duelo de la Iglesia indica claramente con cu\u00e1nta verdad se asocia a los verdaderos Israelitas que esperaban al Mes\u00edas en la ceniza y el cilicio, y lloraban la gloria eclipsada de Si\u00f3n, y el \u201ccetro arrebatado a Jud\u00e1, hasta que venga el que ha de ser enviado, el que es el ansia de las naciones\u201d<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn6\">[6]<\/a>. Significa tambi\u00e9n las obras de penitencia por las que se prepara al segundo Advenimiento lleno de dulzura y misterio, que se realiza en los corazones en la medida que aquellos se muestran sensibles a la ternura que les manifiesta este divino Hu\u00e9sped que dijo:&nbsp;<em>Mis delicias son estar con los hijos de los hombres<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente traduce el desconsuelo de esta viuda, en espera del Esposo que tarda en llegar. Cu\u00e1l la t\u00f3rtola, gime sobre la monta\u00f1a, hasta sentir la voz que la ha de decir: \u201cVen del L\u00edbano, Esposa m\u00eda; ven y ser\u00e1s coronada, porque has herido mi coraz\u00f3n\u201d<a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia suspende tambi\u00e9n durante el Adviento, fuera de las fiestas de los Santos, el empleo del Himno ang\u00e9lico:&nbsp;<em>Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis<\/em>. Efectivamente, este maravilloso c\u00e1ntico se oy\u00f3 por vez primera en Bel\u00e9n en la gruta del Ni\u00f1o Dios; la lengua de los \u00c1ngeles permanece todav\u00eda muda; la Virgen no ha depositado a\u00fan su divina carga; no es tiempo todav\u00eda de cantar, a\u00fan no es propio entonar:&nbsp;<em>\u201c\u00a1Gloria a Dios en las alturas! \u00a1en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco deja o\u00edr el Di\u00e1cono al fin de la Misa aquellas solemnes palabras con que despide a la asamblea de los fieles en tiempo ordinario:&nbsp;<em>Ite, missa est.<\/em>&nbsp;En su lugar exclama:&nbsp;<em>Benedicamus Domino!<\/em>&nbsp;como si la Iglesia tuviese miedo de interrumpir la oraci\u00f3n de los fieles, que no deber\u00eda ser nunca demasiado larga en estos d\u00edas de espera.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Oficio Nocturno, la Santa Iglesia suspende tambi\u00e9n, durante estos d\u00edas, el c\u00e1ntico jubiloso del&nbsp;<em>Te Deum laudamus<\/em>. Espera en la humildad el don divino y por eso durante esta expectaci\u00f3n no sabe hacer otra cosa que pedir, suplicar y esperar. Ya llegar\u00e1 la hora solemne en que el Sol de justicia aparezca de repente en medio de las m\u00e1s oscuras tinieblas: entonces recobrar\u00e1 ella su voz de acci\u00f3n de gracias; y el silencio de la noche har\u00e1 eco, en toda la tierra, a este grito de entusiasmo: \u201cTe alabamos, oh Dios; te ensalzamos, oh Se\u00f1or. \u00a1Oh Cristo, Rey de la gloria, Hijo eterno del Padre! para libertar al hombre no tuviste horror al seno de una pobre Virgen.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas de feria, antes de terminar cada hora del Oficio, las R\u00fabricas del Adviento prescriben oraciones especiales que se deben hacer de rodillas; en esos mismos d\u00edas el Coro debe permanecer tambi\u00e9n en esa postura durante una buena parte de la Misa. Bajo este aspecto, las pr\u00e1cticas del Adviento son id\u00e9nticas a las de la Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante eso, existe un rasgo caracter\u00edstico que distingue a estos dos tiempos: el canto de la alegr\u00eda,&nbsp;<em>el jubiloso Aleluya<\/em>&nbsp;no queda suspendido durante el Adviento, a no ser en los d\u00edas de feria. Contin\u00faa cant\u00e1ndose en la Misa de los cuatro domingos, formando contraste con el sombr\u00edo color de los ornamentos. Incluso hay una dominica, la tercera, en que el \u00f3rgano recupera su amplia y melodiosa voz y el triste color violeta es reemplazado unas horas por el color de rosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Este recuerdo de las alegr\u00edas pasadas, que es bastante frecuente en las santas tristezas de la Iglesia, es tambi\u00e9n suficientemente elocuente para significar que, aunque se una al pueblo antiguo para implorar la venida del Mes\u00edas y pagar de esta manera la gran deuda que la humanidad ha contra\u00eddo con la justicia y bondad divinas, no olvida a pesar de todo, que el Emmanuel ha venido ya para ella, que est\u00e1 a su lado y que antes de que mueva los labios pidiendo redenci\u00f3n, se encuentra ya rescatada y se\u00f1alada para la uni\u00f3n eterna con su Esposo. He ah\u00ed por qu\u00e9 el Aleluya se mezcla con sus suspiros y las alegr\u00edas con las tristezas, en espera de que el gozo venza al dolor en aquella sagrada noche, que ser\u00e1 m\u00e1s radiante que el m\u00e1s esplendoroso d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Art\u00edculo original: Tucciarone, Tracy, \u201cAdvent Overview\u201d,&nbsp;<em>FishEaters,&nbsp;<\/em>disponible en: &lt;<a href=\"http:\/\/www.fisheaters.com\/customsadvent1.html\">http:\/\/www.fisheaters.com\/customsadvent1.html<\/a>&gt;.<\/p>\n\n\n\n<p>Extracto de San Efr\u00e9n: \u201cVigilad, pues vendr\u00e1 de nuevo\u201d,&nbsp;<em>Corazones.org<\/em>, Siervas de los Corazones Traspasados de Jes\u00fas y Mar\u00eda, disponible en: &lt;<a href=\"http:\/\/www.corazones.org\/biblia_y_liturgia\/oficio_lectura\/adviento\/adviento_jueves1.htm#San_Efren\">http:\/\/www.corazones.org\/biblia_y_liturgia\/oficio_lectura\/adviento\/adviento_jueves1.htm#San_Efren<\/a>&gt;.<\/p>\n\n\n\n<p>Extracto de dom Gueranger: Gueranger, dom Pr\u00f3spero, \u201cM\u00edstica del Adviento\u201d,&nbsp;<em>El a\u00f1o lit\u00fargico<\/em>&nbsp;(1856), disponible en: &lt;<a href=\"http:\/\/www.fsspx-sudamerica.org\/fraternidad\/descargar\/libros\/gueranger1.pdf\">http:\/\/www.fsspx-sudamerica.org\/fraternidad\/descargar\/libros\/gueranger1.pdf<\/a>&gt;, p. 54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;<em>De Adventu<\/em>, Sermo III.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Colecta del d\u00eda de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;<em>Apoc.,&nbsp;<\/em>XXII.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp;<em>Apoc.,<\/em>&nbsp;XIX, 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref6\">[6]<\/a>&nbsp;<em>Gen.,<\/em>&nbsp;XLIX, 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref7\">[7]<\/a>&nbsp;<em>Prov.,<\/em>&nbsp;VIII, 31.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/catolicasmexico.com\/blog\/el-adviento-un-repaso\/#_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;<em>Cant.,&nbsp;<\/em>IV, 8.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n realizada por Jules &#8211; Tema La venida de Cristo, tanto hist\u00f3rica como futura Color Morado Sentimiento Anticipaci\u00f3n sombr\u00eda, gozosa pero restringida, en aumento cada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":267,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-religion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The_Last_Judgement._Jean_Cousin.jpg","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=266"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":272,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/266\/revisions\/272"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/267"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}