{"id":2194,"date":"2025-10-21T15:31:19","date_gmt":"2025-10-21T21:31:19","guid":{"rendered":"https:\/\/civitas-mexico.com\/?p=2194"},"modified":"2025-10-21T15:31:20","modified_gmt":"2025-10-21T21:31:20","slug":"del-vacio-a-la-cruz-mi-conversion-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/2025\/10\/21\/del-vacio-a-la-cruz-mi-conversion-inesperada\/","title":{"rendered":"Del vac\u00edo a la cruz: mi conversi\u00f3n inesperada"},"content":{"rendered":"\n<p>Por qu\u00e9 el feminismo no pudo salvarme, pero Cristo s\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p><em>Traducci\u00f3n del articulo<\/em> : <a href=\"https:\/\/thefeministturnedhousewife.substack.com\/p\/from-the-void-to-the-cross-my-unexpected\">https:\/\/thefeministturnedhousewife.substack.com\/p\/from-the-void-to-the-cross-my-unexpected<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Por <a href=\"https:\/\/substack.com\/@thefeministturnedhousewife\">Elisabeth Stone<\/a> &#8211; Traducido por Elisa Hern\u00e1ndez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"643\" src=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-19.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2195\" srcset=\"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-19.png 940w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-19-300x205.png 300w, https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-19-768x525.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No me criaron como cristiana. De hecho, me criaron para rechazar el cristianismo. Mi padre hizo todo lo posible por desacreditarlo, por desprestigiarlo, para asegurarse de que lo entendi\u00e9ramos como una mentira. Y yo le cre\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de mis recuerdos m\u00e1s v\u00edvidos son las conversaciones con mis amigos cristianos en la escuela y c\u00f3mo disfrutaba poniendo en duda sus creencias y su fe. Que Dios me perdone por ese terrible pecado, pero as\u00ed era yo. Odiaba los valores cristianos. Pensaba que solo los borregos, las personas poco inteligentes que necesitaban que les dijeran qu\u00e9 hacer, segu\u00edan a Cristo. Y yo era una mujer moderna, una que no estaba dispuesta a que este hombre, Jesucristo, ni ning\u00fan otro, me dijera qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Me convert\u00ed en una feminista atea convencida. Fui a la universidad. Me dediqu\u00e9 a perseguir una carrera profesional. Viv\u00ed el estilo de vida que el feminismo promete que te har\u00e1 sentir realizada: independencia, citas espor\u00e1dicas, viajes, educaci\u00f3n, \u00e9xito. Y, seg\u00fan todos los criterios externos, lo hab\u00eda conseguido. Hab\u00eda ganado el juego. Pero me sent\u00eda absolutamente miserable.<\/p>\n\n\n\n<p>En la universidad, parec\u00eda que lo ten\u00eda todo. Ten\u00eda mi propio apartamento, mi propio coche y amigos con los que salir todos los fines de semana. Hac\u00eda exactamente lo que cre\u00eda que deb\u00eda hacer. Pero noche tras noche, me quedaba despierta hasta tarde con la televisi\u00f3n encendida durante horas solo para adormecer los pensamientos que gritaban en mi cabeza, pensamientos que siempre volv\u00edan en cuanto se deten\u00eda el ruido, y el silencio era insoportable porque mi conciencia siempre estaba ah\u00ed, grit\u00e1ndome las cosas que en el fondo sab\u00eda y fing\u00eda no saber.<\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00eda en todos los principios fundamentales del feminismo: el control de la natalidad, la liberaci\u00f3n sexual, el rechazo de los valores tradicionales y que una mujer feliz era una mujer independiente, que no necesitaba a nadie. Incluso en un momento dado, consider\u00e9 seriamente la posibilidad de esterilizarme de forma permanente. Odiaba tanto mi feminidad que quer\u00eda borrarla por completo. Nunca quise tener hijos, nunca quise atarme, solo vivir para m\u00ed misma: viajar, tener mi libertad, hacer lo que quisiera sin consecuencias. La \u00fanica raz\u00f3n por la que no me somet\u00ed a la intervenci\u00f3n fue porque no estaba legalmente permitido para alguien de mi edad sin hijos. Por la gracia y la misericordia de Dios, no sucedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso con toda la libertad que cre\u00eda desear, estaba inquieta. Beb\u00eda, fumaba, sal\u00eda de fiesta, consum\u00eda, siempre buscando la siguiente emoci\u00f3n. Y, sin embargo, las emociones nunca duraban. En cuanto terminaba una, ya estaba buscando la siguiente: el siguiente viaje, la siguiente compra, la siguiente relaci\u00f3n, la siguiente experiencia. Era un ciclo sin fin, una cosa tras otra, nunca satisfactoria, nunca suficiente. Siempre vac\u00edo y, sin embargo, siempre consumiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como vivir drogada. Obten\u00eda un subid\u00f3n temporal y luego necesitaba m\u00e1s, y m\u00e1s, y m\u00e1s. Nada me sosten\u00eda. No hab\u00eda paz verdadera, ni descanso verdadero. Y en el fondo, no solo me sent\u00eda vac\u00eda, me sent\u00eda perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que todos nosotros estamos hechos a imagen de Dios y hemos sido creados para estar en comuni\u00f3n con \u00c9l. Cuando nos separamos de \u00c9l, hay un vac\u00edo en nosotros que nada m\u00e1s puede llenar. Intentamos llenarlo con posesiones, relaciones, viajes, aficiones, mascotas, entretenimiento, pero todo eso es temporal. El vac\u00edo es eterno, y solo algo eterno puede llenarlo. Ese algo es una persona, Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero yo nunca quise ser cristiana. Odiaba el cristianismo. Odiaba los valores tradicionales. Cre\u00eda en todo lo que ense\u00f1aba el progresismo, la homosexualidad, el transg\u00e9nero, el relativismo, pensaba que todo eso era bueno. Me burlaba de las cosas en las que ahora creo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces conoc\u00ed a un cristiano en el trabajo. Era amable. Le respetaba, as\u00ed que le escuch\u00e9. Y me habl\u00f3 de Jes\u00fas. No con clich\u00e9s ni con una espiritualidad vaga, sino que me dijo qui\u00e9n era Cristo. Respondi\u00f3 a preguntas que hab\u00eda enterrado durante a\u00f1os, preguntas que nadie hab\u00eda respondido nunca sin condescendencia o confusi\u00f3n. Por primera vez, alguien hizo que el Evangelio tuviera sentido. Alguien me mir\u00f3 como si le importara, alguien me dijo por qu\u00e9 a Jes\u00fas le importaba, por qu\u00e9 muri\u00f3 por m\u00ed, por qu\u00e9 me amaba. Nunca hab\u00eda o\u00eddo nada de esto&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando me dijo por qu\u00e9 Cristo muri\u00f3, cuando escuch\u00e9 la verdad del Evangelio, esa noche fui a casa y cre\u00ed. Y por primera vez en mi vida, dorm\u00ed. Quiero decir, dorm\u00ed de verdad. Sin p\u00e1nico, sin miedo, sin la angustia que me carcom\u00eda por el vac\u00edo. Ten\u00eda paz. Ten\u00eda alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca esper\u00e9 estar aqu\u00ed. Nunca esper\u00e9 ser quien defendiera el tradicionalismo, la fe, la verdad. Pero Dios salva a los pecadores. Y yo soy la prueba viviente. \u00c9l me encontr\u00f3 en mi rebeld\u00eda, en mi desesperaci\u00f3n, en mi odio, y me abri\u00f3 los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo es real. Y \u00c9l es paz. No fue seguir al mundo lo que me liber\u00f3. Fue la Cruz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por qu\u00e9 el feminismo no pudo salvarme, pero Cristo s\u00ed Traducci\u00f3n del articulo : https:\/\/thefeministturnedhousewife.substack.com\/p\/from-the-void-to-the-cross-my-unexpected Por Elisabeth Stone &#8211; Traducido por Elisa Hern\u00e1ndez No me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2195,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[741,12],"tags":[256,240],"class_list":["post-2194","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conversion","category-sociedad","tag-conversion-2","tag-testimonio"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/civitas-mexico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-19.png","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2194"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2194\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2196,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2194\/revisions\/2196"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2195"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/civitas-mexico.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}